El Gobierno vasco y las diputaciones presentaron ayer algunos datos que revelan los inicios de la cruda realidad de la crisis económica. No se cumplirán, ni de lejos, los presupuestos de ingresos que realizó la Administración hace ahora un año y en sus arcas entrarán este ejercicio 732 millones de euros menos de lo que se había previsto. Esta situación llevará a la generación de déficits en la mayor parte de las cuentas públicas.
Las previsiones para 2009 son «conservadoras», según la definición que aplicó ayer la vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia, pero a todas luces pesimistas. La Hacienda vasca recaudará en 2009 tan sólo un 0,3% más que este año, según sus previsiones, una tasa muy inferior al 1,7% que espera mejorar su recaudación fiscal el Gobierno central.
Algo no cuadra en las estimaciones oficiales. Sólo el tiempo permitirá discernir quién ha calculado mejor o, incluso, quién ha maquillado más las cifras. Así, mientras que el Estado espera un crecimiento de su Producto Interior Bruto del 1% y un aumento de los ingresos por impuestos del 1,7%, el País Vasco calcula una expansión de la actividad del 1,5%; pero, a la hora de traducir eso en términos de recaudación fiscal, ésta se viene abajo, ya que considera que tan sólo mejorará un 0,3%. «Son sólo previsiones -aseguró Zenarruzabeitia, para eludir dar una explicación técnica más consistente- que responden a un escenario en el que prevemos que el comportamiento de nuestra economía sea más positivo que el del Estado. Siempre nos hemos distinguido por hacer estimaciones conservadoras y las que acabamos de hacer también lo son». También apuntó a la deflactación de la tarifa del IRPF -el Estado no lo hará- como una de las causas para justificar que el comportamiento en materia de ingresos pueda ser más negativo para el fisco vasco que para la Administración central.
Grandes diferencias
Entre la estimación que hicieron el Gobierno vasco y las diputaciones hace ahora un año y la aproximación a la realidad que acaban de hacer para vislumbrar cómo va a terminar el ejercicio, hay diferencias importantes. En términos globales, la recaudación total de las haciendas forales se situará aproximadamente en 13.550 millones de euros, lo que supone un descenso del 5% en comparación con los presupuestos y un retroceso del 1,6% si se compara con el cierre del año 2007. En este caso, hay que reseñar que la Administración vasca ha errado menos que el equipo del Ministerio de Economía, ya que la diferencia entre los Presupuestos Generales del Estado y la revisión que acaba de hacer el vicepresidente Pedro Solbes apunta a una caída de los ingresos del 7,1%.
El principal descalabro se ha producido en el Impuesto de Sociedades, con un desvío de casi el 15%, en su mayor parte provocado por el descenso en los tipos. El IVA ya ha recogido parte del parón del consumo y los ingresos por este concepto han descendido en un 6,42%. El capítulo de 'otros', en el que se incluyen los tributos que gravan las operaciones de compra-venta y escrituración inmobiliarias, también va a acumular un significativo recorte de casi el 15% por el hundimiento del 'aladrillo'. Mientras, el Impuesto sobre la Renta, a pesar de haber experimentado una rebaja de tipos de gravamen, ha crecido un 2,48%.