Mar gruesa entre el Gobierno vasco y una de las organizaciones empresariales, la alavesa, que preside el industrial militante del PNV Juan José Azurmendi. El Ejecutivo salió ayer al paso de las críticas de este colectivo hacia la «falta de liderazgo» del Gabinete Ibarretxe frente a la crisis y reprendió en público y con dureza a los responsables de la patronal, a la que acusó de utilizar datos «sesgados» y pretender generar «una indeseable alarma social» por «intereses ajenos a la buena marcha del país».
El Gobierno utilizó dos vías paralelas para hacer llegar su descontento a SEA Empresarios Alaveses por las declaraciones del pasado jueves. Ese día, el nuevo secretario general de la entidad, Juan Ugarte, lanzó una batería de críticas sin precedentes contra el Ejecutivo autónomo y alertó de que vienen «meses difíciles, con cierres de empresas y expedientes de regulación de empleo masivos». Ugarte llegó a juzgar que las medidas anunciadas por la Administración vasca son «absolutamente insuficientes» para afrontar la crisis y emplazó al lehendakari a «situar la economía en primer lugar de la agenda política», en una alusión que se entendió como una crítica a la atención volcada por el jefe del Ejecutivo en la fallida consulta soberanista. La postura de la patronal alavesa -la primera crítica desde el sector empresarial a la actuación de Lakua ante la crisis-, provocó inmediatos movimientos colaterales. Apenas 24 horas después, Confebask, confederación en la que se integra SEA, llamó «a la calma» y al trabajo en equipo.
Ayer, a preguntas de los periodistas, la portavoz del Ejecutivo, Miren Azkarate, marcó uno de los dos mensajes preparados por el Gobierno. Consideró que las declaraciones de SEA forman parte de un «discurso tremendista» que, a su juicio, casa mal con los últimos datos de empleo conocidos esta semana, cifras «muy positivas» que certifican un ligero incremento de 600 personas en los niveles de ocupación en el último trimestre. Y el discurso encaja aún peor, dijo Azkarate, con los datos referidos a Álava, donde la creación de empleo alcanzó los 3.200 puestos este verano, el mejor comportamiento de los tres territorios. La portavoz, conocedora de la postura menos afilada de Confebask, advirtió de que la opinión de SEA puede ser «respetable», pero insinuó que es aislada. «No sé si coincide mucho» con la lectura que hacen «otras organizaciones empresariales», valoró.
Pero las palabras más gruesas, aunque sin alusiones directas a SEA, figuran en un documento elaborado por la vicepresidencia para su análisis en el Consejo de Gobierno y que fue distribuido después de la comparecencia a la Prensa. El informe aporta «datos reales, ciertos», frente a la «profusa aparición de datos parciales y declaraciones» de los últimos días y remata que, «contrariamente a lo que han hecho otros, este Gobierno no se ha escondido, ni ha negado ni minimizado la situación. Hemos dado la cara en todo momento y hemos llamado a las cosas por su nombre».
Estadística «maleable»
El documento censura, aunque sin citarlos, los cálculos realizados por la patronal alavesa en su ataque a la política económica del Ejecutivo. «Las estadísticas pueden ser muy maleables -dice el informe del área de Idoia Zenarruzabeitia-, pero la exposición y el comentario de cifras aisladas, presentadas de manera sesgada e interesada, además de inducir a conclusiones equivocadas, ni es estadística ni es nada». De nuevo sin referencias directas, el informe asegura que el Gobierno «no participará en el juego» de quienes «por intereses ajenos a la buena marcha del país prefieren desempeñar el papel de presentar las cosas peor de lo que están, pretendiendo generar -apunta- una indeseable alarma social».