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Economía

24.10.08 -

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Nicolas Sarkozy dramatizó ayer al máximo la transcendencia de la próxima cumbre mundial sobre la crisis al profetizar una revolución a escala planetaria si la comunidad internacional fracasa en el intento común de refundar el sistema capitalista. «No tenemos derecho a naufragar porque el fracaso significará que el mundo que saldrá de la crisis será peor que el de antes y correremos el riesgo de afrontar en todas partes la revuelta de las clases populares y de las clases medias, que rechazarán una globalización que no vivirán como una promesa sino como una amenaza, no como fuente de esperanza sino como causa de injusticia», dijo ante el empresariado en Argonay (este de Francia).
El presidente francés apeló al voluntarismo, el coraje y el sentido de la responsabilidad para superar una crisis que, desde su punto de vista, marca «el verdadero comienzo del siglo XXI». «Nos encontramos situados por el destino en un momento en el que hace falta reinventar el mundo. No tenemos otra elección más que acudir a la cita que nos ha fijado. Hace falta imaginación, valor, voluntad, audacia», clamó en tono grandilocuente.
A juicio de Sarkozy, el crack bursátil y bancario ha marcado la hora del regreso de la política. «La ideología de la dictadura de los mercados y de la impotencia pública ha muerto con la crisis financiera y frente a eso se dibuja una nueva relación entre la democracia y la economía», expuso al pregonar los albores de una auténtica «revolución intelectual y moral».
El presidente de turno de la UE insistió en la idea de dotar a los Veintisiete de un «gobierno económico», que sueña con dirigir de manera cada vez menos oculta. Su modelo es la cumbre del Eurogrupo, celebrada el pasado día 12 en París, que se sospecha desea liderar hasta la presidencia española en 2010. El proyecto choca con las reticencias de Alemania, tradicional defensora de la independencia absoluta del Banco Central Europeo.
En el terreno práctico, el mandatario galo anunció la creación de un fondo público de intervención a favor de las empresas estratégicas en dificultad y la exoneración de la tasa profesional a las nuevas inversiones industriales.
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