L a detención de los integrantes del último 'comando Navarra' de ETA cuando se aprestaban a atentar, pero antes de que pudieran hacerlo, es el resultado del acierto con el que vienen actuando las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, y el reflejo de la extrema debilidad en la que se mueve la banda terrorista. El hecho de que uno de los detenidos, Aurken Sola Campillo, hubiese sido condenado en mayo de 2005 a 15 meses de prisión por tentativa de colaboración con banda armada revela tanto las carencias de los etarras, dado que se ven en la necesidad de contar con activistas perfectamente identificados, como lo preocupante que resulta tal reincidencia en tanto que expresión de un fanatismo a prueba de cárcel. Ayer, la sociedad navarra y el conjunto de la española se libraron de la amenaza cierta que representaba el arraigo de un grupo terrorista en la comunidad foral, pertrechado para proseguir la campaña de destrucción y muerte que está empeñada en relanzar la banda.
La feliz actuación de la Comisaría General de Información, en colaboración con las brigadas provinciales de Navarra y Valencia, al tiempo que ha de reforzar la confianza en la eficacia preventiva de la tarea policial, obliga también a recordar que la obstinación terrorista continúa manteniendo bajo amenaza a miles de ciudadanos, y que para acabar con ella es necesario perseverar en una estrategia que se plantee como objetivo, lisa y llanamente, la derrota de ETA. Cada vez que la Policía y la Guardia Civil han salido al paso de la banda terrorista frustrando sus planes y desbaratando alguna de sus estructuras operativas, ha sido perceptible la satisfacción generada por el éxito tanto en la opinión pública como entre los responsables políticos. Pero la proliferación de este tipo de actuaciones puede también inducir una idea equivocada de cuál ha de ser la estrategia a seguir contra el terrorismo, en tanto que pueda abonar la idea de una actitud defensiva en la actuación policial. De ahí que resulte obligado insistir en el descabezamiento de ETA y en el desmantelamiento de su estructura matriz como objetivos ineludibles hacia los que ha de orientar sus pasos especialmente la colaboración hispano-francesa en materia antiterrorista.