El primer 'comando Nafarroa', el de Mercedes Galdós, 'Bittori', estuvo en activo durante siete años y siete meses, desde agosto de 1979 a marzo de 1986. Cada año realizaban una campaña de atentados de varios meses de duración y luego regresaban a Francia para volver al año siguiente. Fue uno de los grupos de ETA más efectivos, pero una vez desarticulado por la Guardia Civil se acabó la suerte para los etarras que actuaban en Navarra con esa etiqueta.
El segundo 'comando Nafarroa' se organizó en 1988 y terminó trágicamente en la Foz de Lumbier dos años más tarde, con la muerte de dos de sus integrantes y las graves heridas de un tercero. Desde entonces, con la regularidad de un reloj suizo, cada dos años se ha desarticulado un 'comando Nafarroa' y en todas las ocasiones sin haber llegado a cometer un solo atentado. En 1992 los 'liberados' de este grupo fueron capturados después de ser denunciados por los simpatizantes de la izquierda abertzale a los que pedían ayuda, porque creían que los etarras eran policías emboscados. En 1994 cayó otro 'Nafarroa' antes de hacer su primer atentado, y lo mismo ocurrió en 1996.
Después de aquella secuencia de desastres ETA se tomó un tiempo antes de enviar otro 'comando Nafarroa', cosa que hizo en 2001. Pero los 'liberados' fueron sorprendidos por la Guardia Civil cuando, literalmente, se bajaban del autobús en el que llegaban a Pamplona desde San Sebastián. Aun no habían puesto un pie en la ciudad y los agentes del instituto armado ya los tenían controlados. Y dos años más tarde fue capturado otro 'Nafarroa' sin que hubiese actuado. El comando desmantelado ayer en Pamplona siguió la tradición de caer en manos de la policía antes de colocar una sola bomba.
Si los 'Nafarroas' parecen estar gafados, no ocurre lo mismo con otras células terroristas que han operado en los últimos años en la Comunidad Foral y que no han sido descubiertas. De los dieciocho atentados cometidos en Navarra desde hace siete años, sólo se ha detenido a los autores de tres de ellos. Los quince restantes -entre los que se encuentran el asesinato de dos policías y un guardia civil- están pendientes de ser esclarecidos. Algunos atentados parecen obra de grupos que pasaron desde Francia, colocaron un artefacto y regresaron a territorio galo, como el que viajó en el año 2001 hasta Leiza para asesinar al concejal de UPN José Javier Múgica. Pero hay otros perpetrados por alguna célula que está o ha estado operativa en Navarra y que aún no ha sido descubierta.