Además de médicos, en el País Vasco también se necesitan enfermeras para atender la creciente demanda registrada en el sistema sanitario público como consecuencia del «envejecimiento progresivo de la población» y «la llegada masiva de inmigrantes». Sólo para igualar la media europea de profesionales por cada mil habitantes -establecida en ocho- haría falta contratar a más de 3.000 nuevas diplomadas, según el último estudio realizado por el Consejo General de Enfermería de España.
El déficit de personal no afecta exclusivamente a la comunidad autónoma vasca, donde el porcentaje de profesionales por cada cien mil habitantes es superior a la media española -620 frente a un 532-, sino que también se deja sentir en el resto de sistemas sanitarios. «La falta de enfermeras es un drama que puede derivar en una situación crítica en poco tiempo», alertó el presidente de la organización colegial, Máximo González Jurado.
A la escasez de personal para cubrir las bajas y jubilaciones -en el Euskadi trabajan un total de 13.241 enfermeras frente a 10.531 médicos- se suma un nuevo problema al que tendrán que enfrentarse las autoridades sanitarias de las diferentes comunidades a corto plazo. La ampliación de los estudios de Enfermería -de tres a cuatro años- dejará una promoción en blanco, «situación que se traduce en la pérdida de más de 12.000 profesionales de una sola tacada en todo el país», recordó González Jurado.
Personal inmigrante
Una de las causas por las que se necesitan más profesionales es la «inmigración», «fenómeno» que ha protagonizado las jornadas organizadas el martes y ayer por el Colegio de Enfermería de Vizcaya en Bilbao. Los profesionales alertaron sobre la «necesidad» de hacer una planificación a corto y medio plazo de los recursos necesarios para «poder seguir atendiendo a la población con los mismos parámetros de calidad». En este sentido, el presidente del Consejo General de Enfermería reconoció el «uso excesivo» que hacen los inmigrantes de las prestaciones al «carecer de cultura sanitaria». Su llegada también ha traído aparejada la «reedición de enfermedades ya extinguidas en nuestro país como la tuberculosis y la aparición de otras nuevas como el síndrome de Chagas».
Consideradas las mejores profesionales europeas, las enfermeras españolas no pueden hacer frente a la creciente demanda asistencial. La inmigración no se acerca a la red pública como paciente sino también como personal sanitario. La falta de profesionales ha obligado a los responsables autonómicos a contratar a extranjeros, «mucho menos preparados». Seis de cada cien trabajadoras ya son inmigrantes. En el caso del País Vasco, la inmensa mayoría trabaja en el sector privado «al no tener el título homologado para poder ejercer en Osakidetza».