El perro de George Bush está que muerde. La mascota del presidente en funciones de Estados Unidos, una de las dos que tiene, atacó ayer a un periodista de la agencia 'Reuters' que preparaba un reportaje sobre uno de los últimos paseos de su dueño por los jardines de la Casa Blanca. En los vídeos navideños de la familia presidencial parecía un animal muy majete, entrañable, correteando tras una pelotita. Pero ahora se ha visto la verdad: no es que fuese un bicho tranquilo, sino poco ladrador.
Lo constató el periodista Joe Decker, que al parecer, según cuenta en un vídeo que ya puede verse en mil y un sitios de Internet, es un amante de los terrier escoceses. Su madre tiene uno que, curiosamente, lo compró en el mismo criadero de New Jersey que los Bush; pero se ve que al animal el informador no le resultaba familiar. Así que 'Barney', que en inglés significa bronca, más en concreto algo así como 'enganchada', en un momento en que el reportero se agachó para hacerle una caricia, ¡zas!, le cogió dos dedos. El pulgar y el índice.
«Parecía muy bueno y amigable. Me agaché para acariciarlo y me mordió», dice Joe Decker, que no es que le hiciera nada al animal -es la verdad-, aunque según puede verse en el vídeo ya era la segunda vez que iba a hacerle carantoñas a 'Barney', que seguramente está de un humor de perros con los resultados electorales del martes. Dentro de poco, por muy cómoda que la tenga, deberá abandonar la vida de los últimos años y volver a su caseta, blanca o del color que sea. Y, claro, ¿le gustará a 'Barney' que le traten como a un perro? Seguramente, no.
Tampoco es por justificar al animal, que lo que ha hecho está mal, pero en los últimos días la sociedad americana ha dejado ya de hablar de 'Barney' y ha fijado todas sus miradas en otro cachorro, el que Barack Obama prometió a sus niñas si ganaba las elecciones. Parece que las chiquillas -Malia, de 10 años, y Sasha, de 7-, tenían desde hace tiempo unas ganas locas de mascota. Un capricho. Su padre, la esperanza negra, tampoco podía negarse después de pasarse el último año como su competidor, el republicano John McCain, haciendo promesas. Y, bueno, ya les ha dicho que sí, que tendrán perro; y el asunto se ha convertido en una cuestión de Estado.
La protectora de animales dice que tiene que ser un animal rescatado de un centro de acogida. Otros prefieren que sea un perro de raza. Los hay que quieren llamarlo 'Sarah', por la Palin. Es mucha presión. ¡Cómo no va a morder el pobre 'Barney'!