Lleva sólo cinco euros en el bolsillo, pero él es un triunfador que dedica ahora el tiempo a enseñar a trabajar en equipo. Koldo Saratxaga convirtió una empresa en ruinas -el fabricante guipuzcoano de autobuses Irizar- en un negocio esplendoroso y ahora le contratan como consultor, una palabra que él detesta. Esta semana ha asesorado a comerciantes de Bilbao Dendak. «Si no contamos con las personas, que son las realmente capaces de crear, innovar y revolucionar las cosas, no hay nada que hacer. Todos somos creativos», subraya.
-¿Todos?
-¡T-o-d-o-s! Y hay que aprovecharlo. En el modelo imperante, tradicional y jerárquico del 'ordeno y mando', normalmente, unas personas piensan y otras hacen.
-¿Y?
-Es un lujo que nos hemos podido permitir durante muchos años, pero ya va siendo hora de que todo el mundo se dé cuenta de que estamos en la era del conocimiento. La nueva era ha llegado.
-¿Qué nos trae de particular?
-Si las personas son la poseedoras de la creatividad y el talento, debemos crear una organización que posibilite el crecimiento de ese conocimiento para poner el talento al servicio de la empresa. Por ahí han de ir los tiros.
-Para mucha gente, usted es un triunfador que enseña a trabajar en equipo....
-Efectivamente.
-¿Es posible el triunfo en equipo?
-Sin ninguna duda. Las personas no hemos nacido para ser lobos solitarios. ¡Qué mejor que buscar las relaciones en la empresa!
-Pero el triunfo es algo individual.
-Eso sucede en el deporte.
Nuevos modelos
-El éxito no alcanza a todos.
-Por eso. La competición deportiva está hecha a nivel individual, pero la sociedad está creada y abocada a la relación. ¿Qué ocurre en las organizaciones? Los que están arriba dicen lo que hay que hacer y controlan. Es una locura seguir compitiendo con modelos de siglos pasados.
-A veces, se triunfa a costa del compañero.
-Sí, pero eso nos puede llevar al fracaso. Hemos crecido oyendo: 'Tienes que crecer a base de dejar a alguien en el camino'. ¿Por qué?
-Todas las empresas están llenas de arribistas y ambiciosos.
-Sí, pero eso no quiere decir que todos seamos ambiciosos. Se puede lograr la ambición a base de pisar a los demás y triunfar triunfando con los demás. La sociedad saca a relucir al ganador y parece que el que no lo consigue es menos.
-Así son las reglas del juego.
-El 80% de los puestos de trabajo están en las pymes, en empresas de 2, 12, 18, 20, 30, 40, 50 personas.... En una organización de 40 empleados, que triunfe sólo uno es un fracaso total.
-La ambición y la rivalidad la fomentan, en ocasiones, los propios jefes.
-¡Los jefes ruines y nocivos! El modelo imperante está caduco. ¿Cómo vamos a hablar de innovación con una organización que proviene del modelo organizativo piramidal del Ejército? Debemos innovar. Aquí, en el País Vasco, tenemos varios récords: de longevidad, hijos que no salen de casa hasta los 29 años, de universitarios, de más candidatos a funcionario... Debemos aspirar a otros récords. ¿Por ejemplo? A liderar organizaciones inteligentes y con visión de futuro.
-¿Cómo se crean?
-Pasando de gestores nocivos a líderes ilusionantes.
«Creemos ilusión»
-¿El trabajo es ilusión?
-¡Sííí! En el fondo, el trabajo es una necesidad. La pregunta debería ser: '¿No sería mejor, ya que tengo que trabajar 8 horas, convertir ese espacio en un lugar de encuentro ilusionante? ¿Por qué el trabajo debe de ser una carga? Si hay personas, compañeros, ilusiones, proyectos en común... ¿Por qué no lo disfrutamos?
-¿Por qué no?
-Porque el modelo que tenemos proviene de la exigencia, del control, del 'arriba-abajo', del no dejar libertades... Los polacos, chinos y marroquíes, con el 40% menos de costes, nos van a sacar del mercado. Luego hagamos que el trabajo sea un lugar de convivencia.
-A veces, da miedo exponer las ideas por miedo al rechazo.
-La visión de futuro debe empezar por la educación. No sabemos comunicar, no sabemos compartir, no sabemos defender nuestras ideas...
-Otras veces hay miedo a pensar que no vamos a estar a la altura de las circunstancias.
-No, no. El problema está en que nos han dicho: 'tú, hijo, no hables mucho' o 'en boca cerrada, no entran moscas' o 'tú contesta sólo a lo que te pregunten'. ¡Cambiemos esa cultura! Hay que decir lo que sentimos, no lo que interesa decir. Hay que crear organizaciones sin miedos y sin temores. De las ideas surge el futuro y la creatividad.
-Da por hecho la creatividad.
-Todas las personas la tenemos. Unas más que otras. Es algo innato. Es un error impedir que las personas tengan sus espacios de libertad para sacar todo lo que tienen.
-Convierten al trabajador en conformista.
-No. El talento no se dirige, no se controla, sólo se puede ilusionar para que esté al servicio de la organización.
-Pero, ¿cómo se ilusiona?
-Desde luego, no poniéndole en la cuerda del despido. No puede ser que las empresas ganen montañas de dinero, porque venimos de años de ganar muchísimo dinero, y si no han ganado ahora lo que esperan, hay que decirles 'aprende' . Si en los mejores años de la historia no han convertido sus empresas en rentables y en un éxito, hay que decírselo a la cara. Cuando vienen vacas flacas, lo que no se puede hacer es decir: 'Éste me sirve, éste no me sirve'. Todo tiene que ver con la no transparencia.
-¿La transparencia?
-La transparencia tiene que ver con la confianza y en las empresas, hoy en día, no hay confianza. Por eso hay tanto individualismo. No se le puede echar la culpa al joven, al de abajo. La culpa la tiene siempre el de arriba. El jefe.
-¿Por qué?
-Porque no ha conseguido ilusionar a los demás, y no les ha dado confianza para que se ilusionen con ese proyecto. A estos hay que decirles: 'Amigo mío, eres un mal gestor'.
-En tiempos de crisis, todos queremos asegurarnos el empleo.
-Por eso están empezando a despedir a los más débiles.