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Sociedad

11.11.08 -

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No todo han sido rosas en el camino del proyecto One Laptop Per Child (OLPC) y, como el propio Negroponte dice, «no todo el mundo se muestra satisfecho con lo que hemos iniciado». No es para menos, el portátil de los 100 dólares abrió la puerta a toda una nueva generación de imitadores, máquinas portátiles que se venden en el Primer Mundo a precios que rondan los 300 euros y que compiten muy duramente con los portátiles convencionales. Muchos fabricantes han tirado los precios de sus equipos para hacer frente a esta invasión de ordenadores pigmeos. El presidente de la fundación asume con orgullo el nacimiento de esta nueva generación de equipos. «Nuestro proyecto ha hecho posible convertir lo que eran costosos equipos de oficina en aparatos de uso común al alcance de cualquier persona», comenta Negroponte.
En el camino queda la deserción de Intel, que abandonó la iniciativa cuando Negroponte decidió vender los equipos a países desarrollados mediante el programa 'Da uno, consigue otro'. Microsoft también se desentendió de OLPC cuando su fundador desestimó la idea de dotar a los equipos con Windows Vista por problemas de rendimiento. Microsoft decidió entonces poner en marcha un proyecto paralelo de ordenador de bajo coste. No obstante, recientemente ambas organizaciones han vuelto a acercarse para dotar al nuevo prototipo de un arranque dual (con Windows y Linux) que permita acceder a países donde el sistema de las ventanas es el dominante.
La iniciativa de Negroponte también ha suscitado críticas desde muchos sectores por no haber alcanzado la cifra de tres millones de unidades previstas en un principio o poniendo en tela de juicio las intenciones filantrópicas de la fundación. Negroponte sale al paso de estos ataques diciendo que la única crítica importante para él es la que atañe a los problemas de distribución.
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