Vaya por delante que jugar o no en la selección vasca es una decisión personal. Como tal decisión, es algo que el resto debemos respetar. Vaya por delante, también, que me encantaría que hubiese una selección vasca. Sin embargo, dado que jugadores y jugadoras en activo, y varios ex jugadores, aunque con alguna ausencia significativa, han creído conveniente explicar en público, nada menos que «a toda Euskal Herria», las razones que les han llevado a negarse a formar parte de una selección que en su día se llamó 'Euskadi' y el año pasado pasó a llamarse 'Euskal Herria', es ahí donde el resto podemos opinar.
El nombre de 'Euskadi' es un invento moderno, en comparación con el término 'Euskal Herria' en sus varias acepciones: con mayúscula, con minúscula, con alteraciones silábicas, e incluso utilizándolo en plural. Lo cierto es que tiene una tradición de siglos y una antigüedad notablemente mayor que 'Euskadi', tanto en textos escritos, como en uso oral. 'Euskal Herria' ha sido el término que se ha usado hasta muy tarde, en muchas de esas zonas en las que la lengua principal de comunicación era el euskera pero en las que 'Euskadi' sonaba a algo completamente ajeno. El primero denotaba fundamentalmente una comunidad lingüística (para muchos de quienes hemos usado este término desde que hemos nacido, Ablitas, por ejemplo, era en aquella época algo ajeno a 'euskal herria'). 'Euskadi', aun siendo moderno, es un término político, de significado impreciso a veces en la práctica, que se había impuesto y nadie ponía en duda, . hasta que la llamada izquierda radical reclamó el uso de 'Euskal Herria' también como término político. Mejor: sólo como término político.
Por esa razón no me convenció para nada el cambio de nombre del año pasado, porque introducía un factor que tiene que ver poco con el fútbol. Aunque yo soy, por razones vivenciales, mucho más partidario de la denominación de 'Euskal Herria', la forma de hacerlo no me gustó. En cualquier caso, se trata de un asunto menor que sólo aquí (no sé muy bien si en Euskadi o en Euskal Herria) somos capaces de elevar a conflicto un poco absurdo. No merece la pena perder el tiempo en esto. Ahora se produce esta declaración en clave de servicio patrio. Respetando la decisión de los firmantes del manifiesto, por supuesto, llama la atención, de entrada, que muchos hayan firmado esas líneas escritas en una lengua que les es desconocida. Tantas llamadas patrias no les impiden defender, a algunos, si es necesario, colores de zonas rabiosamente españolas, aunque se nieguen a hacerlo con Euskadi. Y es asombroso que quienes tienen tantos remilgos para poner 'Euskadi' en la camiseta, paseen con orgullo, al mismo tiempo, 'España', cuando juegan o han jugado en la selección. española. Es difícil entender este teatro gestual y simbólico protagonizado por, entre otros, unos cuantos millonarios, que mejor harían en tener un poco más de acierto en sus jugadas y ofrecer la posibilidad de que la gente se divierta en un partido amistoso.