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Política

19.11.08 -

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A pesar de la magnitud del golpe asestado a ETA con la detención en la madrugada del lunes en Francia de 'Txeroki', jefe del aparato militar de la organización, el ministro de Interior optó ayer por ser prudente. Alfredo Pérez Rubalcaba prefirió huir de un excesivo optimismo y destacó que tanto la Policía como la Guardia Civil se encuentran en «máxima alerta» y con la guardia «bien alta» ante una posible respuesta de la banda terrorista.
El titular de Interior también se felicitó de la escasa movilización que generó la captura de 'Txeroki' en la izquierda radical, apenas unas «decenas de personas» cuando hace sólo unos años hubieran protestado, por lo menos, «mil». A su juicio, este dato es motivo de satisfacción puesto que pone de manifiesto que el terrorismo y su entorno de apoyo «está en decadencia», si bien -añadió- todavía «puede hacer mucho daño». «ETA acabará por este camino, cuando todos los que quieren matar estén en la cárcel y ese encarcelamiento no produzca reacción ciudadana», sostuvo.
Por su parte, el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, aseguró ayer que la detención del etarra Garikoitz Aspiazu «es, de nuevo, un buen mensaje que lanzar a la banda terorista». «La detención de cualquier etarra es de celebrar, pero la de este sujeto es mucho más importante, como no se le escapa a nadie», expresó. Sobre la extradición de los dos detenidos, 'Txeroki' y Leire López Zurutuza, Bermejo subrayó que las relaciones con Francia son «espléndidas», por lo que se mostró partidario de «dejar que sea ahora la Justicia francesa la que haga su trabajo».
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