No hubo nada que hacer. Se impuso la lógica y, en este caso, ganó sobre todo la calidad del Zaragoza, la eficacia de Ewerton y la clase de los Oliveira, Jorge López, Ayala y compañía. Perdió el miedo a perder y la candidez de un Eibar que apenas tuvo fuerzas para frenar el vendaval de fútbol que se encontró en La Romareda. Fuera de casa su fuerza se diluye, es incapaz de marcar, ya ni siquiera de penalti, y eso merma la moral de cualquiera. Los millones esta vez sí que hablaron, y bien alto, sobre el campo.
El sueño de ganar ante un equipo que huele y sabe a Primera no duró nada, ni tres minutos. Eso es lo que tardó el brasileño Ewerton en aprovechar las carencias defensivas que están padeciendo los armeros. Los cambios introducidos por Carlos Pouso para tratar de reforzar una zaga que tanto está sufriendo este año no funcionaron. Ya puede jugar Alaña, Añibarro, o Biel Medina, que ayer debutó después de estar tres meses de alejado de los terrenos de juego tras lesionarse a mediados de agosto, que las derrotas siguen cayendo una detrás de otra.
El equipo armero recibido la friolera de 15 goles en siete desplazamientos y tan sólo ha sido capaz de anotar tres tantos. De ahí que sólo se hayan podido sumar cuatro puntos de 21 posibles, y de ahí que la situación del Eibar a día de hoy sea más que preocupante. Para muestra un botón. Aquel fatídico año del descenso, el equipo que entonces dirigía Carlos Terrazas tenía un punto más al término de la decimotercera jornada. Así que el partido del próximo sábado (18.30 horas) ante el Murcia es toda una prueba de fuego para determinar la capacidad de reacción de este equipo.
Lamentablemente, la impotencia fue la sensación que dejó el cuadro azulgrana en La Romareda. El Eibar saltó al campo dispuesto a tener el balón y e incluso Codina dio un pequeño susto a un rival al que su público le exige el máximo. Pero no tuvo opción. A la primera que quiso, a la primera que se acercó, Ewerton rompió las ilusiones armeras. El brasileño, que se las sabe todas, rompió el fuera de juego, se plantó en solitario ante Zigor, que sólo pudo seguir con su mirada cómo el balón se colaba en su portería.
Primer golpe nada más comenzar. Desafortunadamente ahí no acabó todo. El Eibar no se descompuso tras este primero gol y buscó sin demasiada fe la portería de López Vallejo, pero en cuanto el conjunto local robaba un balón, uno tras otro, llevaba el miedo a los pocos seguidores eibarreses que viajaron con el equipo hasta la capital maña.
El corazón casi se les paralizó en el minuto 24,cuando una Ewerton y Oliveira fabricaron una gran jugada que culminó con un disparo al palo del ex-jugador del Valencia.
Parada de Vallejo
Eso dio un respiro a los guipuzcoanos, que fue entonces cuando ofrecieron sus mejores minutos. Toquero, que volvió al once en lugar de Yagüe, tuvo el empate en sus botas instantes antes del descanso, pero el remate del vitoriano fue despejado por López Vallejo con la punta de los dedos. Podría haber cabiado el rumbo del partido, pero no acertó.
Con sólo un gol de ventaja, el público local quería más, y su equipo se lo dio en la reanudación. El Eibar quiso aprovechar los nervios iniciales del Zaragoza, pero sus opciones se redujeron a un centro chut de Sutil que dio en el exterior de la red. Después comenzó el festival del máximo aspirante para lograr el ascenso. Al cuarto d ehora de la segunda mitad, Jorge López se sacó un perfecto pase que Ewerton cabeceó a gol sin nadie que le lo impidiera en el centro del área.
Ahí se acabó el Eibar. La entereza que había demostrado hasta ese momento, sus ganas de plantar cara se diluyeron. Pouso hiz cambios, introdujo a Carlos Rubén y Yagüe (antes había saltado Cases), pero no sirvió de nada.
Es más, aprovechando la desesperación del Eibar, Ayala cabeceó de manera acrobática una falta y su remate flojo y bombeado acabó superando a Zigor. Además de la calidad, también tuvieron la suerte de su lado. El Eibar no. Yagüe tuvo la opción de acabar con su sequía goleadora con un penalti, pero la mandó al cielo. Urge una reacción.