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Política

Ignacio Uría Mendizábal

Un terrorista mató de dos disparos a Inaxio Uria, un conocido constructor de Azpeitia cuya firma comenzó las obras del proyectoferroviario y que había decidido vivir sin escolta

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ETA volvió ayer a dar una exhibición de su cobardía. Dos pistoleros armados participaron en el asesinato de un hombre de 70 años, al que quitaron la vida sabedores de que carecía de cualquier medio de defensa. A Inaxio Uria le mataron de dos disparos -uno en el pecho y otro en la frente- en Azpeitia, su localidad natal, cuando se dirigía a comer a un restaurante que era como su casa. Sin duda, el hombre, uno de los dueños de la empresa Altuna y Uria, adjudicataria de las obras del Tren de Alta Velocidad (TAV), tenía en mente una buena comida con sus amigos y ganar una partida de mus. ETA se lo arrebató.
Los terroristas eligieron su víctima más fácil. Un empresario sin escolta, que seguía rutinas y por lo tanto era previsible. Los dos etarras le esperaban en las inmediaciones del restaurante Kiruri, al que acudía de forma regular. Sólo tenían que aguardar la llegada del 'Volkswagen Touareg'. Ayer a la una de la tarde, Inaxio Uria aparcó su todoterreno en la acera, enfrente de la terraza del restaurante. Apagó el motor, descendió del vehículo y comenzó a cruzar la calle. Como hacía siempre.
Dos terroristas le vigilaban desde un Alfa Romeo de color gris. Cuando le vieron caminar aceleraron el vehículo hasta ponerse a su altura. Un etarra descendió mientras su cómplice esperaba con el motor en marcha. El asesino disparó tres veces, según los casquillos recogidos en el lugar del crimen, pero sólo dos balas alcanzaron al empresario. Un amigo suyo, que caminaba unos metros por delante de él, no se enteró del infierno que acababa de desencadenarse. Cuando se volvió se encontró a Inaxio en el suelo, sobre un charco de sangre.
Los etarras huyeron a toda velocidad en el Alfa Romeo, en dirección a Zumarraga. Los testigos apenas tuvieron tiempo para reaccionar, aunque un vecino llegó a seguir con su coche durante unos momentos a los terroristas, para perderlos pocos segundos después. El resto de los presentes apenas acertó a llamar a los servicios sanitarios. No pudieron hacer nada para salvar su vida. Durante cincuenta minutos intentaron reanimarle pero fue inútil. Tras evidenciar que Inaxio había muerto, los facultativos tuvieron que tratar a varios testigos que en la calle habían presenciado la agonía de su vecino.
El asesinato de Inaxio se había comenzado a preparar cuatro horas antes, cuando tres etarras viajaron hasta el alto de Itziar, en Deba, dispuestos a asaltar a cualquier ciudadano y hacerse con su automóvil. A las nueve y media de la mañana le robaron un Alfa Romeo a un hombre y le maniataron a un árbol. Para que no pudiera reconocer a los asesinos le vendaron los ojos. Y para asegurarse de que no conseguía liberarse y avisar a las fuerzas de seguridad, un terrorista se quedó en la zona custodiándole. Los etarras dejaron allí mismo su vehículo y utilizaron el turismo robado para desplazarse hasta Azpeitia, situada a 25 kilómetros.
En total, los terroristas estuvieron casi cuatro horas dando vueltas con el coche para hacer tiempo hasta que su víctima apareciera frente al restaurante Kiruri. Después de cometer el crimen, los asesinos volvieron al alto de Itziar. Allí recuperaron su vehículo, recogieron al etarra que había permanecido en la zona custodiando al rehén y huyeron. El propietario del Alfa Romeo consiguió liberarse y, como le habían quitado las llaves, si dirigió andando hacia un polígono industrial para pedir ayuda.
Incendio
El coche fue detectado por un helicóptero de la Ertzaintza. Los terroristas habían colocado en su interior un dispositivo con un temporizador para que incendiase el automóvil y de esa forma borrase cualquier tipo de huellas que los terroristas pudieron haber dejado en su huida. El piloto de la Policía autónoma, en este sentido, consiguió ver las llamas y avisó a las patrullas de tierra, que llegaron al alto de Itziar cuando el coche estaba ardiendo completamente.
El helicóptero policial participaba en las labores de rastreo que se pusieron en marcha en Guipúzcoa minutos después de que se conociera la noticia del atentado. Por el momento, la única descripción facilitada por la Ertzaintza de los asesinos es que se trataba de dos jóvenes de unos treinta años. No obstante, las primeras declaraciones de los testigos del crimen fueron confusas y contradictorias, por lo que los especialistas de la Ertzaintza esperan que en las próximas horas se puede establecer con certeza una descripción de los autores del crimen.
Aunque los expertos de las fuerzas de seguridad están seguros de que ETA asesinó a Inaxio Uria por ser un objetivo sencillo, que mantenía rutinas y carecía de escolta, las mismas fuentes destacaron que los etarras han conseguido una carambola política con la que seguro no contaban. El asesinato tuvo lugar en un municipio gobernado por ANV, con el apoyo de EA y EB, lo que acentuará las contradicciones en el mundo nacionalista. De la misma forma, atacan a una empresa vinculada al TAV y también amenazada por negarse a pagar el chantaje etarra, con lo que el asesinato incluye una amenaza para los empresarios extorsionados. Desde el punto de vista temporal, es un crimen que tiene lugar en el aniversario de la Constitución, fecha en la que la banda siempre intenta actuar, y un día antes de que el presidente Zapatero hubiera anunciado una visita a Euskadi para reunirse, precisamente, con una delegación de los empresarios vascos. Pero este cálculo político seguro que le importaba un bledo a Inaxio. Él sólo iba a jugar una partida de mus cuando le mataron.
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