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Política

04.12.08 -

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«Manoli, vente para acá rápido que a Inaxio le han hecho algo». La esposa del empresario asesinado ayer por ETA en un parking de Azpeitia se enteraba de lo ocurrido a través del teléfono. La dueña del restaurante Kiruri, gran amiga de la familia, telefoneaba a la mujer para contarle la mala noticia. «Aquí nos conocemos todos», comentaba la dueña del establecimiento frecuentado por el fallecido.
La encargada del establecimiento donde Uria jugaba todos los días a cartas y hacia donde se dirigía antes de ser asesinado se encontraba aún sobrecogida por lo ocurrido. «Dos jóvenes han salido de un coche y le han dado dos tiros, eso es lo que ha pasado. Nosotros no lo hemos visto -relata la mujer-. Lo ha visto un amigo que venía para acá y nos ha gritado 'salid, que a Inaxio le han hecho algo'. Hemos salido y hemos visto que le habían pegado dos tiros. Estaba tumbado y ensangrentado».
Inaxio Uria acudía al restaurante de la plaza Ignacio de Loyola de Azpeitia todos los días. «Siempre venía con uno o dos amigos a desayunar o a comer», cuenta aún con el susto en el cuerpo la dueña del restaurante. «No era muy difícil saber dónde estaba. Todo el mundo del pueblo conocía sus rutinas», comentaban los conocidos del empresario asesinado ayer.
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