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Política

04.12.08 -

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Las amenazas, los pasquines y los sabotajes han sido una tónica durante los últimos meses. Sin embargo, todas las empresas se han mostrado firmes ante la adversidad. Que se tenga constancia, sólo una empresa se ha negado a participar en el proyecto. Se trata de la firma subcontratada Excavaciones Ugarte, ubicada en Irún. Sus responsables decidieron que la presión de los radicales era un peaje demasiado caro.
La otra gran noticia la protagonizó Urazca, eso sí, por un hecho completamente diferente al anterior. La crisis pudo con este grupo constructor, inmerso en un proceso concursal desde hace meses. Sin embargo, no fue hasta finales del pasado septiembre cuando el Gobierno central, a través del Consejo de Ministros, autorizó la resolución del contrato que tenían suscrito para construir los 3,45 kilómetros que separan Amorebieta de Lemoa. Fue la propia empresa la que tras meses de conversaciones con Fomento, pidió que le descargara de este compromiso.
El contrato se adjudicó en septiembre de 2007 por 45 millones, 16 menos de lo licitado en un principio, de ahí la escasa rentabilidad que la construcción del tramo parecía tener para la firma. Pero Urazca no presentó su plica en solitario, sino que lo hizo al 50% junto a la empresa Corsán Corviam, que se ha visto arrastrada y ha perdido este contrato.
Ahora, con el compromiso cancelado, la única alternativa del Gobierno central pasa por volver a sacar las obras a concurso público, lo que demorará la construcción varios meses por el farragoso proceso administrativo que conlleva. Fomento, sin embargo, le ha restado importancia al tema.
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