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Comprar juguetes seguros y adecuados para la edad de los pequeños, y que potencien aspectos positivos como la creatividad y la socialización, exige la implicación de los padres
06.12.08 -

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¡Me lo pido!
La elección de un juguete no es un juego. El reto al que se enfrentan padres, abuelos y familiares como responsables de la compra de los regalos soñados por los más pequeños de la casa es importante, otra cosa es que sepan verlo. A un juguete, además de que resulte divertido y proporcione buenos momentos a sus usuarios, hay que exigirle que no resulte demasiado caro, que sea seguro y su uso no entrañe peligro, y que sea adecuado para la edad del niño al que va destinado. Si, además de todos estos requisitos imprescindibles, el juguete potencia la creatividad de los niños y su imaginación, ayuda a mejorar su psicomotricidad y fomenta su socialización, no lo dudemos, estamos ante la compra perfecta. Partamos, eso sí, de una premisa: los juguetes los piden los niños, pero los eligen y los compran los padres.
Desde Infojuego (www.eroski.es/infojuego), un equipo formado por 150 psicólogos y pedagogos especializados en juego y juguetes recomienda a quienes van a comprar estos regalos lúdicos administrar el dinero disponible para la compra de juguetes con sensatez y conocimiento de causa. Comprar todo lo que los niños piden para Reyes o al Olentzero no sólo perjudica la economía familiar, sino también a la madurez personal de nuestros hijos. Pero Navidad es Navidad, y la costumbre parece no atender a crisis alguna: el gasto previsto en juguetes sigue siendo enorme. La Asociación de Fabricantes de Juguetes estima que cada familia gastará en nuestro país 187 euros por niño en la compra de estos regalos, sólo 13 euros -el 6,5%- menos que la Navidad pasada. Gastaremos menos, pero tampoco mucho menos.
Consumer Eroski aconseja elaborar una lista que combine las peticiones caprichosas de los niños (que, en alguna medida, hay que atender) con los regalos didácticos y más convenientes, sin olvidar que cada juguete está diseñado para una franja de edad. Puesto que la seguridad es un requisito imprescindible en cualquier juguete, los fabricantes deben garantizarla y los consumidores confirmarla antes de realizar la compra.
La primera referencia que confirma que el juguete cumple con los estándares de calidad y seguridad es la marca CE. El problema es que es el propio fabricante (y no un organismo independiente o las autoridades públicas, tras analizar el juguete) quien imprime este sello en el producto. Por esta razón, no se debe bajar la guardia, conviene mostrarse cautos ante juguetes que susciten dudas sobre su seguridad, por mucho que lleven incorporado el indicativo CE.
Cuestión de formas
Una marca de prestigio, conocida, es casi siempre sinónimo de calidad y seguridad. Cierto es que incluso juguetes de marcas conocidas pueden ocasionalmente incumplir la (muy exigente) normativa de seguridad de juguetes, como demostró recientemente Consumer Eroski en un análisis comparativo cuyos datos se hicieron saber hace pocas semanas y que se acaba de publicar en el número de esta revista correspondiente a diciembre, pero las mayores incidencias en materia de seguridad física y mecánica se registran en productos de marcas desconocidas que se comercializan preferentemente en bazares que venden productos de importación.
Otro elemento a tener en cuenta es la morfología del juguete. Si el destinatario es un niño muy pequeño hay que pensar que antes o después acabará llevándoselo a la boca, por lo que procede revisar, antes de adquirirlo, ciertos aspectos del juguete: Sus componentes no deben soltarse o arrancarse con facilidad, sus dimensiones han de ser lo suficientemente grandes como para que no puedan tragarse ni inhalarse: pelos, botones y ruedas pueden convertirse en un peligro si se meten en la nariz, el oído o la boca de un bebé o un niño pequeño.
Evitemos comprar para los más pequeños juguetes con cuerdas, cordones o cintas: si se los enrollaran alrededor del cuello, podrían tener dificultades para respirar. Vigile que el compartimento de las pilas no se abra con facilidad. Elijamos los que están cerrados con varios tornillos.
Leer el etiquetado
La Directiva europea que regula la seguridad en los juguetes exige que en el etiquetado figure de forma clara la edad para la que están recomendados, y que, en su caso, incluya una advertencia de que contiene piezas pequeñas, lo que lo convierte en no apto para menores de 36 meses. Además, establece que el envase debe mostrar el marcado CE de forma visible, legible e imborrable, así como el nombre y la dirección del fabricante y del importador. Hay que asegurarse de que toda esta información se muestra en un idioma que los padres entiendan,. A veces sólo viene en inglés. Si es así, optemos por otro juguete o pidamos que alguien nos traduzca esa información.
Los padres deberían prestar especial atención a las características químicas y eléctricas del juguete. Las minimotos y miniquads están de moda, incluso se han convertido en uno de los juguetes estrella estas navidades; al respecto, sepamos que los juguetes que funcionen con electricidad no pueden exceder los 24 voltios de tensión.
Además, las partes que pueden entrar en contacto con una fuente de electricidad deben estar aisladas y protegidas. La cantidad de sustancias peligrosas en los juguetes de experimentos químicos, cerámica o maquetas debe estar justificada y limitada.
Más información
www.consumer.es
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