El segundo tajo más importante de la catedral está en la torre. La restauración arrancó en primavera y va de arriba hacia abajo. ¿Con qué objetivo? Se trata de ir quitando andamio a medida que avancen las obras.
De momento, ya se ha terminado con el chapitel que remata el campanario a sesenta metros de altura desde el suelo de la plaza. «Su estructura, de madera, estaba en bastante mal estado. Se ha saneado la que servía y repuesto la que no. Además, hemos instalado una nueva protección de plomo a los elementos que están a la intemperie pero dejando una cámara de aire para que haya ventilación». Un nuevo pararrayos y nueva pizarra rematan el chapitel, que también cuenta ya con medidas de protección para cuando sea necesario subir a lo más alto.
Un tramo más abajo, en el cuerpo de campanas, de forma octogonal, se han restaurado las piedras que se encontraban deterioradas por causa de la erosión y por el incendio ocurrido a mediados del XIX. Para dar testimonio de esta restauración, la fundación Santa María ha dejado «huellas» del estado actual, con el fin de que «se pueda apreciar el grado de deterioro que había», comenta Juan Ignacio Lasagabaster. «En general, su estado era bastante peor de lo que esperábamos. Ha sido necesario realizar más obras de las previstas».
La recuperación de esta parte de la torre ha concluido con la construcción de una escalera de caracol para acceder con facilidad desde la zona del reloj hasta el chapitel.
Cinco de toque
En cuanto a las campanas, Santa María tiene nueve: cinco son de toque, tres corresponden al reloj y dan las horas, las medias y los cuartos. La novena, de llamada, está en el chapitel y es la única que no se ha movido. Las otras ocho se bajaron en el ascensor a la plaza en el verano para su estudio, con el fin de decidir, después, «qué tipo de torre queremos», comenta Lasagabaster.
En este sentido, el director gerente de la Fundación anuncia para el mes de febrero unas jornadas con especialistas en campanas y abiertas al público «para plantearnos el futuro del campario. Se trata de saber si queremos recuperar el sonido de las campanas, como ya se está haciendo en muchos sitios o no; si queremos enriquecerlo con un carillón».
En las jornadas, que también servirán para determinar qué campanas es preciso restaurar y cómo, participarán campaneros y especialistas en la historia de estos instrumentos milenarios, cuyos sonidos han tenido númerosos usos a lo largo de la historia.
Además, en 2009, se continuará el arreglo del resto de la torre hasta su conclusión. Una vez terminada esta obra, comenzará a construirse una nueva cubierta para el pórtico.