El patrimonio de Las Encartaciones no se mide en dinero, sino en siglos. No en vano, uno de los principales atractivos turísticos de la comarca es la conservación de su pasado, que sigue intacto en muchas de sus calles y monumentos. Los ayuntamientos lo saben y han apostado por este valor para levantar nuevos hoteles de lujo en algunos de los edificios más emblemáticos y suplir la falta de camas. En los próximos años los turistas podrán hacer noche en edificios como la aduana real de Balmaseda, el convento de Santa Isabel, en Gordexola, o una antigua villa de indianos en Zalla.
Esta mansión ha sido la última en sumarse a la causa. Se trata de la residencia palaciega de la familia Serrano, construida a principios del pasado siglo y ubicada junto al polígono Longar. De hecho, el edificio pasó a manos municipales como parte del pago del 10% de los terrenos que recibía el Ayuntamiento tras la venta de los terrenos industriales. El Consistorio invertirá ahora en su rehabilitación los 1,4 millones de euros que le corresponden de las ayudas del Gobierno central para la creación de empleo.
Pero la apertura de este hotel en Zalla espera traer mucho más que puestos de trabajo a la localidad. También aspira a convertirse en un atractivo turístico y relanzar la hostelería. «Hasta ahora teníamos el hotel Ibarra y el hostal Sicote, pero nos faltaba un gran restaurante para bodas», explica el alcalde, Leandro Kapetillo. Una ausencia que se cubrirá con este edificio, que tiene adosada una torre almenada y dispone de 800 metros cuadrados repartidos en planta baja y dos alturas, así como una extensa zona verde. A comienzos de 2009 empezarán las obras y, un año después, se instalará el mobiliario. Finalmente, el Ayuntamiento arrendará el local a una empresa para que lo gestione.
Monasterio con 'spa'
En Gordexola, en cambio, la rehabilitación del convento de Santa Isabel (1641) correrá por cuenta de la propia empresa gestora, que lo compró por 1,7 millones. Aunque, eso sí, con condiciones, como la de conservar el uso religioso de su capilla. Así, el edificio supondrá un lugar de paz para cuerpo y espíritu, ya que el futuro hotel de cuatro estrellas que albergará el monasterio tendrá, además 'spa', zona de masajes y talasoterapia. Por lo demás, el inmueble, que ocupará 2.000 metros cuadrados, estará rodeado de un jardín de 6.000 y tendrá 55 habitaciones y un comedor para 300 comensales.
Balmaseda también seguirá conservando la propiedad del palacio Horcasitas, del siglo XVII, antigua aduana real, que se convertirá en un hotel para 26 huéspedes, con comedor, cafetería y 'spa', entre otros servicios. Su rehabilitación alcanzará los 3,8 millones, de los cuales dos proceden del Gobierno central, el autonómico y la Diputación. La única pega es la falta de espacio en el entorno, ya que está situado en pleno casco histórico de la villa, lo que le impedirá disponer de un parking propio.