«El reto ahora es aguantar». José Luis Bilbao reconoce que «nadie sabe» hasta dónde puede llegar la crisis. Licenciado en Económicas, el diputado general advierte de que nos encontramos ante un fenómeno «desconocido» que va a marcar «un punto de inflexión» en el capitalismo tradicional. Un terremoto financiero que puede conducir a una «depresión económica» de efectos difíciles de predecir.
-¿Es esta la crisis más dura que ha conocido?
-Estamos entrando en una situación desconocida en las economías occidentales desde antes de la Segunda Guerra Mundial. La bicicleta se está parando, pero no por una crisis de oferta, sino de demanda. Podemos llegar a una situación no ya de recesión, sino de depresión económica. Imagínese un panorama de IPCs negativos, con tipos de interés cercanos al cero y en el que las negociaciones en los convenios colectivos serían para decidir cuánto se bajan los sueldos.
-¿Coincide con los analistas que aseguran que esta crisis provocará un cambio global en el modelo de capitalismo tradicional?
-Esto es un punto de inflexión en lo que es el sistema económico tradicional. La base del sistema debe ser la economía real. El Gobierno ha tomado una medida, yo creo que buena, que es inyectar liquidez en el sistema bancario por arriba. Lo que hace falta, y así lo decía el propio Solbes, es que ese dinero llegue a las empresas y a las familias. Ahora bien, si la gran banca utiliza ese dinero para tapar sus agujeros, el Gobierno debería intervenirlos.
-Algunos analistas aseguran que la situación mejorará en 2009.
-Eso no lo sabe nadie. Pero hay gente que sabe más que yo. Por ejemplo, el informe que hizo Caja Laboral sobre las previsiones de la economía vasca. Es un buen informe en el que hacen unas previsiones de parón en la economía, pero con un leve crecimiento, sin recesión y con unas expectativas de aguantar mucho mejor que nuestros entornos. Pero eso no nos hace felices. En España, el paro es el doble. Si aquí hablamos de un 4,5% menos de ingresos, en España es un 12%.
-¿Han sido las instituciones vascas demasiado optimistas sobre los efectos de la crisis?
-Es fácil decir que estos se han encontrado con la crisis. Las instituciones vascas hicimos el plan de aceleración económica en junio porque ya se veía lo que venía. Luego, cada uno hace sus interpretaciones. Han dicho que hemos escondido la crisis. No es cierto. ¿También es demasiado optimista el informe de Caja Laboral? Creo que es realismo.
-Existe el temor generalizado a que se produzcan cierres en cadena durante el próximo año.
-Espero que no haya cierres. En momentos difíciles, una empresa puede vivir uno o dos años con pérdidas. Y el día que llega la remontada, está preparada. Pero si se cierra una empresa, esa ya no se abre. El reto ahora es aguantar.
Aplazamientos
-¿Están las empresas vizcaínas haciendo cola en la puerta de la Diputación para pedir ayudas?
-Eso de hacer cola es un poco dramático. Pero sí estamos notando algo que no se había producido en los años pasados, que es el aumento de peticiones de aplazamientos de pago de diversos impuestos.
-Estos aplazamientos ya se encuentran regulados por ley. ¿Se va a tomar algún tipo de medida especial para facilitar estas demoras?
-En principio, no. Está todo muy regulado. Lo que no vamos a hacer nunca es ahogar financieramente a una empresa.
-Los proyectos incluidos en el plan de aceleración se presentaron en un momento en el que no se esperaba un empeoramiento de la economía de tal calibre. En el contexto actual, ¿hubiese cambiado alguno de ellos?
-No. En verano ya hicimos un dibujo en el que contemplábamos un presupuesto con proyectos estratégicos importantes, con un aumento del gasto social y con la posibilidad de recurrir a endeudamiento. Pero no sé hasta dónde va a llegar todo esto. Lo que espero es que, en el momento en el que se inicie la recuperación, nuestra economía real esté preparada, que esté viva.
-Vista la evolución de la recaudación, el déficit en los presupuestos va a ser bastante mayor del esperado. Ya ha dicho que no teme recurrir a nuevo endeudamiento si es necesario. ¿Pero puede peligrar algún proyecto?
-La previsión que hemos hecho para 2009 es repetir los ingresos de 2008, con la caída ya incluida. En este momento, el presupuesto que hemos aprobado es válido al cien por cien. No sabemos qué va a pasar en los próximos meses, pero también estamos dispuestos a modificar algunos aspectos. Ahora bien, modificar no significa parar proyectos. Estamos convencidos de que, en la medida de nuestras posibilidades, debemos inyectar actividad para que la bicicleta siga dando pedales.
-En este contexto de 'supervivencia' económica, ¿tiene sentido el nuevo Guggenheim de Urdaibai?
-Vamos a ver, es precisamente en estos momentos cuando a nosotros, como Administración pública, nos corresponde tomar decisiones anticíclicas. Es ahora cuando hay que utilizar el efecto multiplicador de la inversión pública. Si hace falta nos endeudaremos, porque es el momento de dar pasos.