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La depuradora de Galindo eliminará todos sus olores con un nuevo sistema de tratamiento
Las últimas tecnologías garantizan el control de las emisiones por parte del Gobierno vasco. / EL CORREO
El Consorcio de Aguas sigue dando pasos en su esfuerzo por conseguir que la estación depuradora de Galindo pase desapercibida entre los vecinos de Sestao y Barakaldo. Además de ultimar los proyectos para cubrir las piscinas de decantación de fangos y para 'envolver' toda la planta con una malla metálica que mitigue su impacto visual, el organismo mancomunado trabaja en la erradicación de las emanaciones molestas producidas durante el tratamiento y eliminación de los residuos orgánicos de más de 800.000 vizcaínos. Con este objetivo, instalará tras el verano un cuarto sistema de depuración en los hornos de incineración con el que erradicará definitivamente cualquier posibilidad de emisión de malos olores a la atmósfera.
«Esta decisión no responde a ningún problema, ya que desde hace años nos mantenemos por debajo de los estrictos y rigurosos límites que establece el Gobierno vasco de 10 miligramos de partículas sólidas por metro cúbico de aire que sale de nuestras instalaciones», adelanta Txema Villa nueva, subdirector de explotación y saneamiento del Consorcio. De hecho, este control de las emisiones fue uno de los requisitos del Ejecutivo autónomo para conceder a la planta la Autorización Ambiental Integrada (AAI). El nuevo equipo de tratamiento de olores, en cualquier caso, permitirá reducir hasta tres veces ese margen, «y funcionar siempre por debajo de los tres miligramos».
El proyecto, que exigirá una inversión de 6,7 millones de euros, consiste en la instalación de un sistema de refino y seguridad dividido en dos etapas. Por un lado, se someten los humos a un tratamiento de depuración a través de carbón activo y, por otro, a un último tamiz denominado filtro de mangas. Se trata de una especie de cajón cerrado que en su interior tiene 120 tubos de un tejido filtrante y flexible.
«Estos filtros están en depresión y, al pasar por ellos el humo, se le pegan las partículas que pudieran quedar una vez finalizado todo el proceso de depuración», explica Villanueva. Es decir, después de que el aire generado en los hornos de incineración haya sido sometido a los procesos que ya se realizan, como la eliminación de compuestos nitrogenados y de partículas sólidas de polvo y el lavado químico con sosa. Según puntualiza, en la actualidad las moléculas que salen al medio ambiente «ya son microscópicas, imperceptibles, por lo que las garantías para los vecinos con el nuevo sistema serán ya totales y definitivas».
El Consorcio ha empezado a comprar los equipos necesarios, aunque no se podrán acoplar a los hornos de incineración hasta el verano. Según explica el responsable de la depuradora, «ahora los estamos ajustando y preparando porque la colocación y puesta en servicio exigirá la suspensión temporal de la quema de fangos». Por eso aprovecharán la parada técnica de varios días que se realizará a partir del 1 de julio en uno de los hornos para realizar toda la operación. Y el 1 de septiembre harán lo propio con el otro horno.
Nuevas chimeneas
Villanueva remarca que esta actuación ha surgido a iniciativa del propio Consorcio con el fin de adelantarse a los nuevos tiempos que establecen medidas cada vez más estrictas a las actividades consideradas nocivas con la atmósfera. Según subraya, el objetivo es garantizar que la planta sea medioambientalmente sostenible y, sobre todo, acondicionar el complejo a los proyectos urbanísticos que se están promoviendo en su entorno. «Cuando se construyó la depuradora hace 20 años esta zona era un páramo, pero el desarrollo de Barakaldo ya nos ha colocado viviendas a escasos metros y con la construcción de 1.350 pisos en La Punta de Sestao nos va a pasar igual», reconoce.
En el mismo planteamiento preventivo se enmarca también la sustitución de las chimeneas de los hornos de incineración. Las dos actuales tienen 8 y 10 años de antigüedad. «Las bases de acero galvanizado se han corroído y queremos evitar problemas, por lo que las nuevas serán de acero inoxidable», explica Villanueva.
Como ocurre con la cuarta fase de depuración de humos, la actuación se llevará a cabo aprovechando las paradas de julio y septiembre para no tener que suspender la actividad. Por eso, en cuanto adjudiquen el concurso público, licitado en 718.000 euros, los trabajos de construcción se realizarán durante los próximos meses junto a las actuales chimeneas, de 26 metros de altura cada una, «y luego solo habrá que sustituir las viejas por las nuevas».
La empresa también tendrá que acoplar a las nuevas instalaciones los sensores de humos que el Consorcio instaló en 2007 para garantizar la conexión 'on-line' de la estación depuradora de Galindo con el Gobierno vasco. «Los analizadores permiten al Ejecutivo autónomo disponer de información de la emisión de humos 24 horas al día, los 365 días al año».
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