Una veintena de embarcaciones de bajura ha decidido refugiarse en la ría de Bilbao ante el aviso este próximo fin de semana de un empeoramiento de las condiciones meteorológicas. Los armadores de estos pesqueros con base en Bermeo consideran que este puerto, que ya sufrió el embate del temporal el pasado marzo y que se ha sometido a importantes reparaciones, continúa sin ofrecer la seguridad que reclaman. Los arrantzales, que ayer ofrecían una imagen inusual al atracar sus barcos aguas arriba de la curva de Elorrieta, en pleno barrio de San Ignacio, no están dispuestos a correr riesgos. El aviso de fuertes vientos en la costa que podrían alcanzar los 100 kilómetros por hora con olas de hasta diez metros, representa para ellos un riesgo inasumible, más aún después de los destrozos a los que tuvieron que hacer frente no hace todavía un año.
«Cuando hay mucha resaca, los barcos están a merced del oleaje y, en caso de que se produzca algún desperfecto, se generan muchos problemas para costear las reparaciones», coincidían ayer en señalar armadores y arrantzales, que volvieron a insistir en que su puerto base no ofrece las condiciones necesarias para soportar con garantías el mal tiempo que se avecina.
El Departamento de Transportes y Obras Públicas del Gobierno vasco concluyó a finales de 2008 la parte más importante de las obras de reconstrucción del rompeolas, que fue literalmente arrancado por las olas que azotaron la costa vizcaína en marzo. El plan de actuación ha requerido de un desembolso de 7 millones de euros y ha incluido la colocación de un total de 600 bloques de piedra caliza de 48 toneladas de peso cada una en el manto exterior del dique. En la bocana, además, se han depositado otras 120 moles de 60 toneladas.
No parece suficiente. «Hace como mínimo veinte años que los barcos no decidían refugiarse en el puerto bilbaíno, una medida excepcional y muy meditada ante la delicada situación económica y pesquera que atraviesa el sector», precisaban ayer desde la flota de bajura, que se encuentra en periodo de desempleo a la espera de comenzar la campaña del verdel en marzo.
Mercantes a cubierto
En cuanto a los 24 barcos que capeaban desde el miércoles un temporal con olas de hasta seis metros, sólo la mitad lograron ayer arribar al Puerto de Bilbao. La avalancha de mercantes que se acercaron en busca de abrigo prácticamente saturó los muelles. Fuentes de la Autoridad Portuaria confían en que hoy, cuando se espera una mejoría del tiempo, el resto de los buques puedan atracar. Además de los condicionantes meteorológicos, también los hay económicos. «Como las tarifas de los estibadores son más caras de noche, muchos capitanes prefieren esperar hasta la mañana siguiente para entrar», señalan las mismas fuentes.
Ayer las olas rondaban los 3,5 de altura y los prácticos del Puerto comenzaron a las 8 de la mañana a dar entrada a los buques que estaban a unas diez millas. Primero se permitió el acceso a los barcos que podían cargar o descargar en pocas horas para librar así el mayor número posible de muelles simultáneamente. Los responsables de las operaciones trabajaron a destajo. Sólo por la mañana entraron una decena.
Los barcos que el miércoles no pudieron atracar eran en su mayoría portacontenedores, petroleros y cargueros de mercancías peligrosas. Por sus dimensiones, debían echar el ancla en la zona norte, la que dispone de muelles adaptados a su tamaño, aunque más expuestos a la marejada. El acceso a esta zona es de máximo riesgo cuando la altura media del oleaje ronda los 4 metros y su periodo -distancia entre crestas- es superior a 12. «Y estos días hemos tenido olas de hasta 8 metros con periodos de hasta 16», explicaba Jon Anasagasti, jefe de Operaciones del Puerto, quien advierte que los vaivenes de las olas pueden provocar la rotura de los cabos y que el buque acabe a la deriva.