La Diputación creará este mismo año un centro de intermediación de tierras destinado a facilitar la creación de nuevas explotaciones agrarias. El Departamento foral de Agricultura ha destinado 250.000 euros a este «importante» proyecto, que se encuentra en su fase inicial después de que las Juntas Generales aprobasen en septiembre del pasado año una iniciativa que reclamaba la puesta en marcha de un banco de tierras que contribuya a mejorar la competitividad del sector.
Durante su comparecencia de ayer ante la Cámara, la diputada de Agricultura, Irene Pardo, adelantó que su Departamento está «sondeando» en la actualidad la demanda de tierras existente en Vizcaya y en qué zonas se localiza. Preguntada por Aralar, Pardo explicó que en el territorio hay muchos agricultores con necesidades de suelo rústico. Al mismo tiempo, existen parcelas sin cultivar que pertenecen a propietarios privados. La idea es impulsar un banco que permita fomentar la movilidad de las tierras y, con ella, facilitar el acceso al sector a los jóvenes agricultores y mejorar la rentabilidad de las explotaciones que ya existen.
Se utilizarán distintos mecanismos para conseguir las tierras. Por un lado, se gestionarán suelos de titularidad pública. En este sentido, ya se están «identificando» las fincas forales que podrían ser utilizadas en el futuro centro de intermediación. En el proceso de adquisición también se contemplan las compras, las permutas y las cesiones voluntarias de parcelas. El Gobierno foral, asimismo, está preparando un decreto para reforzar la seguridad jurídica de este proyecto.
Ayudas al sector lácteo
La responsable de Agricultura habló también en las Juntas Generales sobre la «crítica» situación que atraviesa el sector lácteo en «toda Europa». Pardo detalló el panorama de «incertidumbre» que se extiende ante las 200 explotaciones existentes en el territorio. Se trata de un problema de mercado, de demanda, que ha afectado de lleno a ganaderos que, con los precios que reciben, no alcanzan a cubrir los costes de producción.
La diputada aseguró que, en el marco de sus competencias -que no incluyen la industrialización y la comercialización del producto-, el Gobierno foral ha decidido elevar al máximo las ayudas a los ganaderos. El objetivo es proporcionar un «mínimo de oxígeno» al sector a través de unas medidas que «deben ir acompañadas» de otras de los gobiernos vasco y central.