Un helicóptero de rescate de la Ertzaintza extrajo al mediodía de ayer el cuerpo sin vida de un hombre del pozo Ostión, en La Arboleda. La víctima, de 45 años y vecino del poblado minero, había sido descubierta poco antes flotando en la laguna, una antigua cuenca minera inundada que es frecuentada por bañistas. La Policía trasladó al fallecido hasta un cercano campo de fútbol donde un juez procedió al levantamiento del cadáver. Los responsables de la investigación esperaban a recibir el informe de la autopsia para determinar las causas de la muerte. La identificación del ahogado fue, sin embargo, sencilla. En un acceso al pozo apareció un hatillo con sus pertenencias: un pantalón marrón, una camiseta azul, unas deportivas, un móvil y la cartera con su documentación. Llevaba puesto el bañador.
«Estábamos de paseo cuando nos hemos encontrado con las ropas. Después hemos visto el cuerpo flotando», relataba ayer a EL CORREO Mitxel, que pasaba un día de descanso con su esposa y su hijo. «Hemos llamado para avisar a una ambulancia, pero ya estaban de camino», agregó. También alertó a la Ertzaintza de su descubrimiento. «Al principio comentaron que podía tratarse de una persona que había desaparecido en Vitoria», apuntó el testigo, que se había acercado al pozo para pescar. «Cuando le vimos en el agua nos llamó la atención porque parecía estar hinchado», recordaba.
El buen tiempo hizo que la campa colindante al Ostión estuviera repleta de excursionistas. Familias enteras comían y jugaban en una zona provista de mesas y sillas mientras varias patrullas de la Ertzaintza inspeccionaban el lugar. Otros curiosos se acercaron alertados por el ruido de los helicópteros.
En seguida trascendió la identidad de la víctima y en La Arboleda fueron muchos los lamentos por su pérdida. «Era un hombre querido por todos -coincidieron algunos vecinos. Estaba separado y tenía una hija mayor que hace poco se había ido a vivir con su pareja». Según informaron los residentes, trabajaba en el cercano campo de golf de Meaztegi. «Es de La Arboleda de toda la vida. Sus padres también viven aquí». De hecho, ayer fueron vistos en el barrio después de conocerse la noticia. «Estaban destrozados», señalaron. La mayoría se preguntaban cómo podía haber ocurrido algo parecido, aunque recordaban que no era la primera vez. «Hace más de diez años se ahogó otro hombre bastante mayor, y mucho antes había habido otros casos».