La sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) afecta también al discurso del nacionalismo democrático contrario a la Ley de Partidos y, especialmente, a la estrategia del PNV de vincular las ilegalizaciones que emanan de su aplicación con una maniobra de PSOE y PP para dejar a Batasuna fuera del juego político con fines «electoralistas». El fallo, aprobado por unanimidad, supone un espaldarazo a esa normativa y confirma las disoluciones de las marcas electorales de la izquierda abertzale radical, a quienes considera «instrumentos» ligados a ETA. La Corte de Estrasburgo niega que el objetivo jurídico fuera «la prohibición de ideas» y la exclusión de una parte de la sociedad, como sostienen los grupos nacionalistas, sino la proscripción de formaciones que no se desmarcan de la violencia. La medida era una «imperiosa necesidad social», subraya la máxima instancia judicial en la defensa de las libertades individuales,
Supone de facto una contrariedad para el grupo jeltzale y el Gobierno tripartito que lideraba Juan José Ibarretxe. Al alimón, censuraron la finalidad de la Ley de Partidos que consagra el TEDH en la sentencia y descalificaron a los tribunales españoles que iniciaron hace siete años las prohibiciones ahora refrendadas, a quienes acusaron de partidistas por haber vetado la Ley de Consulta y sentando en el banquillo al entonces lehendakari por sus reuniones con Batasuna. El ex consejero de Justicia Joseba Azkarraga (EA) llegó a hablar de democracia de «ínfima calidad».
Pero, esta vez, la resolución procede de una instancia judicial a la que libran de sospechas. El tripartito (PNV-EA-EB) recurrió a ella en defensa del plebiscito en una denuncia planteada contra España por supuesta «violación de derechos humanos». Ibarretxe emplazó a los vascos a presentar individualmente en la Corte de Estrasburgo sus protestas por la anulación del referéndum.
De alguna forma, el PNV confiaba en un veredicto del tribunal europeo más favorable a sus tesis sobre la exclusión de Batasuna o que, al menos, recogiera parte de su espíritu. El propio presidente del partido, Íñigo Urkullu, lo reconocía en una entrevista a EL CORREO publicada el domingo. Preguntado sobre si la Ley de Partidos podía suponer un obstáculo para buscar un pacto contra el terrorismo en Euskadi, aseguraba que las ilegalizaciones están recurridas en Estrasburgo «y todo eso tiene su recorrido».
Valoración de Anasagasti
Conocido el martes, el fallo de la Corte comunitaria no ha asumido ninguna de sus consideraciones, salvo el juicio compartido por la inmensa mayoría de la sociedad de que Batasuna y sus herederos se tienen que desligar públicamente de la violencia si aspiran a regresar a la escena política. «Hasta Europa les ha dicho que deben abandonar toda esperanza de seguir silentes ante la barbarie. Algunos han creído que mezclar abertzalismo con matonismo iba a ser admitido por la comunidad internacional», explicó ayer el senador del PNV Iñaki Anasagasti en su blog, en un mensaje lanzado al mundo ideológico de HB.
Pero el tribunal rechaza de plano que se busque en este proceso la «ilegalización de ideas» mirando a las urnas, como sostienen los jeltzales. De hecho, Urkullu volvió a defender esta tesis en la última campaña electoral. El líder del EBB interpretó la anulación judicial de las candidaturas de la izquierda abertzale como una estrategia «calculada» de PSE-PP-UPD para aprovechar la ausencia de los herederos de Batasuna en el Parlamento vasco y desalojar a los nacionalistas de Ajuria Enea.
La teoría de los «criterios electorales» no es nueva en el EBB. Josu Jon Imaz ya defendió en 2005 que se pudieran presentar «todas» las opciones y emplazó a los socialistas a «mojarse». En este tiempo el discurso jeltzale ha subido de tono. Se ha pasado de la petición de «derogación» de la Ley de Partidos lanzada por Imaz a hablar claramente de que esta normativa «ha traído la confrontación» a Euskadi, según Urkullu. El líder del PNV, que había pedido tiempo para analizar la sentencia de Estrasburgo, ofrecerá esta mañana a Euskadi Irratia su primera valoración.