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Sociedad

JOSUNE ARIZTONDO DIPUTADA DE CULTURA DE VIZCAYA

10.07.09 -

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«Cambiar la gestión del Guggenheim solamente traería inconvenientes»
Ariztondo ojea unos libros en su despacho de Alameda Rekalde.
Se acabó. La falta de comunicación entre los dos principales socios en la gestión del Guggenheim tocó ayer a su fin. Dos meses después de asumir las riendas de la consejería de Cultura, Blanca Urgell recibió en Vitoria a la diputada vizcaína del ramo, Josune Ariztondo. Fue una «larga reunión» -unas dos horas- que se saldó sin acuerdos. La cumbre sirvió al menos para limar asperezas tras las importantes desavenencias surgidas en las últimas semanas en torno a la gestión del museo y la construcción de una nueva sede en Urdaibai. A la salida, Ariztondo ya pensaba en volver a reunirse con la mandataria autonómica. Será este mismo mes.
-¿Qué tal ha ido esa primera toma de contacto?
-Ha ido bien. Teníamos mucho de lo que hablar y hemos tenido que dejar para otro día el bloque de política lingüística. Creo que necesitábamos esta reunión, porque no es bueno que las primeras conversaciones entre los responsables políticos sean a través de la prensa. Hablando se entiende la gente, aunque somos conscientes de que estamos ante un nuevo Gobierno que todavía debe situarse frente a los temas.
-Casi todos los desencuentros entre ambas instituciones han tenido al Guggenheim como protagonista...
-Sí. Habíamos coincidido en la gestión ordinaria del museo, pero ya era la hora de sentarse más tranquilamente para aclarar las cosas.
-Su gestión está en entredicho después del 'caso Cearsolo' y la ruinosa compra de dólares. ¿Qué se puede hacer para evitar más escándalos?
-Hubo una operación desafortunada, pero ya pasó. Lo justo es ver una trayectoria de once años, donde ha habido una gestión cultural brillante y que debemos intentar mejorar día a día. Recuerdo que era un museo en el que muy poca gente creía y fue enormemente contestado. Incluso mataron al ertzaina Agirre en su inauguración. Darle la vuelta a esa imagen no es tan fácil y afortunadamente se ha conseguido. Por eso, quien se opone de una manera tajante al Guggenheim de Urdaibai sin saber en qué consiste no encuentra el eco que, a lo mejor, hubiera encontrado hace unos años.
-Urgell no descarta la destitución de Juan Ignacio Vidarte como director general. ¿Y usted?
-En ese caso creo que debemos reforzar la trayectoria de éxito del museo. El Guggenheim tiene todos los elementos para hacerlo, entre ellos los recursos humanos de los que dispone, con su director general al frente. Eso nadie lo pone en duda.
-El Gobierno vasco asegura que existe un 'agujero financiero' de 7,5 millones en las cuentas de la sociedad Tenedora. Es mucho dinero.
-No existe tal 'agujero'. Yo creo que a estas alturas ese tema también está claro. Entre 2002 y 2005, un buen número de instituciones financieras que realizan operaciones con divisas -como el Banco de España- se encuentran sorpresivamente con una variación en la evolución del dólar. Y entre los perjudicados estuvo el Guggenheim Bilbao. ¿Qué ocurre? Que el museo necesariamente recibe el dinero en euros, porque las instituciones públicas trabajan con esa moneda, y las obras de arte se compran en dólares. En fin, que no tuvo otro remedio que hacer el cambio, pero eso no es un 'agujero financiero'. Habría que ver la trayectoria cultural del museo en su totalidad, compra de obras de arte incluidas, para ver si ha salido ganando o perdiendo con los cambios de divisas.
-En la comisión de investigación del Parlamento vasco se recomendó deshacer la paridad al 50% entre la Diputación y el Gobierno en el Guggenheim para poder auditar las cuentas de la Tenedora. ¿Lo harán?
-Me he estudiado muy bien las recomendaciones y lo que yo defiendo no las contraviene en absoluto. Cambiar el modelo societario de gestión no supondría mejoras y tan sólo traería inconvenientes, aunque las instituciones se cedan el mando cada equis años. Si los acuerdos se tomaran por una mayoría del 55% ó 53% una institución podría imponer su criterio sobre la otra. Lo bueno del 50-50% es que obliga a profundizar en los consensos y llegar a una unanimidad cuando se toman decisiones. Para mí, esa es una de las garantías más importantes de solvencia que tiene el Guggenheim. No es una fórmula que obstaculice ningún tipo de control financiero.
-¿Qué se puede hacer entonces para que no ocurra otro 'caso Cearsolo'?
-Vamos a ver. El tema de Cearsolo ya está aclarado. Cometió una fechoría rompiendo las reglas de juego; falsificando una firma, utilizando una clave de una entidad bancaria sin permiso... Quien piense que a él no le puede suceder eso, se engaña a sí mismo. ¿Qué podíamos hacer? Poner todas las medidas de control necesarias. Y esa decisión se tomó en el Consejo de Administración de la Tenedora abril de 2008.
-Ha hablado de consensos, pero en el tema del Guggenheim de Urdaibai no contaron con el Gobierno vasco...
-De esto hemos hablado hoy largamente. Les he explicado que cuando llegué a la Diputación ya se estaba hablando del nuevo museo. Una de las claves del Plan Estratégico aprobado en 2007 era la expansión del Guggenheim de Bilbao y Urdaibai es la zona ideal, junto a la segunda ría de Vizcaya, y con unas condiciones medioambientales extraordinarias. La comarca necesitaba un elemento de revitalización económica. En la medida en que sigamos hablando del tema con el Gobierno vasco, espero que su interés vaya creciendo. Yo creo que acabará por sumarse al proyecto.
-¿Por qué no han esperado entonces a que el Ejecutivo autonómico decidiera si se suma al acuerdo?
-Siempre hay una institución impulsora y yo entiendo, además, que la Diputación tiene competencias suficientes en ese ámbito.
Relevo en la sala Rekalde
-Hablando de museos. El alcalde de Bilbao quiere ampliar el Bellas Artes.
-Estoy de acuerdo con el alcalde en que debemos tener todo preparado para realizar la ampliación en cuanto acaben las vacas flacas. El museo tiene una gran colección y es muy equilibrado en lo que expone, pero para mantener ese equilibrio gran parte de la obra tiene que estar guardada. Y ese es el problema.
-Guggenheim, Bellas Artes... ¿Tiene futuro la sala Rekalde con tantos museos de arte a su alrededor?
-Aunque parezca mentira, Vizcaya es el territorio histórico vasco que menos museos tiene. La sala Rekalde ocupa un espacio propio: es un lugar de encuentro entre los nuevos artistas y el público.
-¿Cuándo nombrará al sustituto de su directora, Pilar Mur?
-En otoño. Mur es una buena profesional, lo raro es que no presentara la dimisión después de criticar que no se incluyera en una exposición itinerante una obra que ponía en una diana a la Guardia Civil.
-Acaba de inaugurar una exposición sobre el proceso de creación del 'Guernica'. ¿Alberga alguna esperanza de traer el cuadro a Vizcaya?
-Yo no pierdo la esperanza. Es el tiempo de dar la voz a ese tipo de reclamaciones. Hay países con mayoría indígena que fueron expoliados y eso ha generado una conciencia de la importancia del patrimonio. Yo no creo que las razones para decir 'no' al traslado del 'Guernica' sean técnicas, sino de otro tipo. La memoria colectiva no se hurta; lo estamos viendo con los familiares de las víctimas del terrorismo o los curas asesinados en la guerra.
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