Whitey es el alias familar de Andrew White, guitarrista y compositor de los británicos Kaiser Chiefs, que hoy encabezan junto a Jane's Addiction la segunda jornada del Bilbao BBK Live Festival. Bautizados con el nombre de un equipo de fútbol sudafricano y embutidos como neo mods en ceñidas americanas a rayas, los de Leeds vampirizaron el espíritu de la new wave y se situaron entre la crema de brit pop de nuevo milenio con 'Employment' (05), radiante debut del que colocaron dos millones gracias a goles como 'Oh My Good' y 'I Predict a Riot'.
Tras telonear a U2, 'Ruby' tiró de su inferior réplica, 'Yours Truly, Angry Mob' (07), con temas sobre la «desconcertante vida moderna» con los que emularon a los Blur de 'Modern Life Is Rubbish'. Lo presentaron en una sala de Bilbao donde respondieron a la definición que Whitey hace de los Chiefs. «Una banda que tiene buenas canciones de pop con guitarras y melodía». Ahora regresan para defender ante una parroquia mayor sus hits junto con temas de su más reciente entrega, 'Off With Their Heads'. La banda que lidera el cantante Ricky Wilson augura un concierto «divertido e intenso». «La gente verá que en vivo somos un grupo distinto a lo que espera, rockeamos incluso en nuestras canciones más pop. Si hemos llegado hasta aquí ha sido sobre todo por nuestros directos».
-¿Cómo va la gira?
-De momento muy bien, tenemos mucha energía acumulada y hemos tenido muy buena respuesta en los primeros conciertos. Esperamos que pase lo mismo Bilbao y que la gente se divierta.
-¿Os estáis centrando en vuestro último disco?
-Hacemos varias canciones nuevas que la gente no ha podido oír, pero también algunos de los temas que la gente no ha oído por un tiempo, incluidos todos los éxitos. Tratamos de cambiar algo el repertorio si volvemos a un festival o tocamos en un sitio por primera vez.
-'Off With The Heads' suena más bailable que los anteriores.
-Creo que sobre todo es un disco disfrutable, suena a diversión casi improvisada de principio a fin.Creo que se parece bastante a lo que hacemos en directo. Tiene que ver con la actitud espontánea en que lo grabamos cuando ni siquiera lo teníamos previsto. Estábamos haciendo un tema y surgieron ideas que acabaron convirtiéndose en las canciones del disco. No quisimos perder la vibración fresca del momento, ningún ritmo, por eso el disco acaba con 'Never Missed a Beat'.
-Una de esas canciones se titula 'Spanish Metal'.
-Sí, parece un tema heavy, ¿no? No lo es y sí lo es porque le quisimos dar esa fuerza. Le pusimos ese título porque salió de un sonido de guitarra que nos pareció flamenco, aunque seguramente no lo era (risas). Pero nos gustó cómo quedó y lo metimos al principio porque rompía con lo anterior. Hay gente que quisiera que sonáramos siempre como al principio. No te puedes pasar toda la vida haciendo lo mismo, aunque funcione. Una banda tiene que tener nuevos estímulos.
Influencias
-Os reconocéis en las influencias que os adjudican: XTC, Madness, Jam, Blur, Supergrass...
-Sí, pero también muchas otras, no hay una específica. Nos interesan todos los clásicos populares y también el hip hop y cosas más contemporáneas. Hemos escuchado mucho a XTC, Kinks, Beatles... De Madness siempre nos ha gustado su ironía británica y su frescura. Pero también cosas de rock poco asociado a nosotros, como Free o Thin Lizzy. Cada uno tiene sus gustos que, como es natural, acaba filtrando al grupo.
-¿Sois una banda de mods reciclados? ¿Cómo comenzásteis?
-Mucha gente pensaba eso porque con 14 años empezamos a hacer terribles versiones de soul. Todos hemos estado en la música desde críos, nacimos como el típico grupo de chavales que van al mismo instituto y a los mismos clubes de Leeds. Comenzamos a tener un sonido más pop cuando entró Ricky (Wilson, cantante) que venía de otra banda de versiones (los Stones). Creo que somos un grupo que hace buenas canciones pop con guitarras.
-Algunos de vuestros temas, 'I Predict a Riot' o 'Yours Truly, Angry Mob', tienen un poso social y político.
-Sí, es verdad, nos gusta hacer canciones que hagan a la gente pensar, no caer en lo obvio. Somos gente conectada con la realidad en que vivimos, pero no creo que seamos una banda política, la política no está en nuestra agenda. Pero esa conciencia social en las letras es parte de una tradición del pop británico de la que podemos estar orgullosos y nos gustaría formar parte. No se trata de predicar, sino de ser honesto y sincero. De hablar de algo que conoces o sientes y que otras personas pueden compartir.
-¿Qué os parece el panorama actual del pop británico?
-Hay más bandas que nunca, si el nivel es bueno o no es otra cuestión. Hay muchos grupos interesantes, pero también otros muchos con gran repercusión sin haber hecho nada especial, a veces sin tener disco incluso. Hoy te puedes hacer famoso sin tener ningún don o talento especial, es el signo de los tiempos supongo. En todo caso tampoco estoy muy al tanto de lo último, nos centramos más en lo que hacemos.
«Mierda indie»
-Fuisteis una de esas bandas que la prensa musical puso de moda.
-No creo que lo fuéramos tanto, nunca hemos sido un grupo articificioso en el que alguien ha invertido dinero para darlo a conocer. Antes de empezar a salir en los medios habíamos trabajado muy duro, al contrario de lo que pasa con muchos grupos de ahora. En todo caso, siempre hemos pasado de lo que dijeran de nosotros, sea bueno o malo.
-Noel Gallagher dijo que vosotros y Franz Ferdinand erais «mierda indie».
-Oh, Noel... pasamos de él, aunque quizá de mierda sepa bastante.
-Tenéis reputación de ser una banda ambiciosa ¿Dónde os véis dentro de diez años?
-Espero que no estemos ya retirados... Seguiremos siendo la mejor banda del mundo, espero. Es bueno tener esa actitud en todo, creer que te lo vas a pasar mejor que nunca, que eres un gran tipo o uno de los mejores en lo que hagas. Hemos logrado un seguimiento del que estamos orgullosos. Espero que sigamos tocando.