Pocas veces en Kobetamendi se ha escuchado hablar tanto inglés. Los británicos tradicionaldemente preferían otros festivales como el de Benicassim, pero este año ha sido distinto. Eran las once de la mañana y ya estaba completa la primera zona de acampada del Bilbao BBK Live Festival (en total hay 30.000 metros cuadrados, un espacio para 5.000 personas). Por eso, una de las asistentes de la organización iba avisando a los campistas recién llegados que buscaran hueco en la zona del fondo: «Todo recto por aquí, en la zona que tiene arbolitos», repetía una y otra vez intentando hacerse entender mediante gestos. Porque muchos de ellos eran británicos. «Si os perdéis, preguntad a los que llevan la misma camiseta que yo», explicaba mientras se señalaba a sí misma. «Es que no sé inglés y este año sólo hay 'guiris'», lamentaba.
«Hay muchos que llevan aquí desde ayer (por el miércoles), pero la mayoría llega ahora por la mañana», explicaba. A mediodía una larga y asombrosamente ordenada cola de jóvenes esperaba en silencio -en eso también se notaba que no eran de aquí- frente a la taquilla para cambiar sus entradas por las pulseras que dan acceso libre al recinto durante los tres días del festival. La organización ya preveía esta 'invasión', en parte por un cartel que les ha salido muy 'british', pero principalmente porque este año ha dado facilidades económicas al público de Gran Bretaña. Había ingleses que habían comprado el bono para los tres días por tan solo 40 libras (unos 46 euros), frente a los 136 que ha debido pagar el resto (140 en taquilla).
Por este precio reducido adquirieron sus pases Joe y Carry, que han llegado desde Portsmouth: «36 horas de viaje en el ferry, ha sido horrible...», explicaba Carry. Vienen siguiendo a la banda escocesa Primal Scream. Joe se enteró de la benigna oferta a través de un conocido que trabaja en una revista de música británica. «No podíamos dejar escapar esta oportunidad, así que compramos las entradas por Internet. Y han sido unas cuantas porque hemos venido un grupo de amigos».
«¡No hay derecho!»
La publicidad del Bilbao BBK Live en la isla no ha sido excesiva, solo algunos anuncios en publicaciones musicales. Pero, aun así, ha corrido la voz y se han vendido las mil entradas que la organización había destinado al público de Reino Unido. Sophy y Lina, de Londres, se encontraron con el descuento en una revista de viajes. Adquirieron una entrada también para su amigo Gijs, que ha llegado desde Australia a ver a Depeche Mode, el mayor reclamo de este año. Instaladas justo al lado, la madrileña Marta y sus amigas refunfuñaban por las facilidades que se les ha dado «a los ingleses; 115 euros he pagado yo por los tres días, y eso que las cogí con mucha antelación... ¡No hay derecho!».
Sin embargo, y pesar de ser tan buscada y esperada, la masiva afluencia de anglosajones parecía haber pillado desprevenida a la organización. Y es que ayer no era fácil encontrar a alguien que hablase inglés. Por eso, muchos de los extranjeros deambulaban perdidos por el recinto, al menos durate la mañana. No sabían dónde acampar, cómo conseguir algo de comida y ni siquiera dónde estaban los aseos, a pesar de que todo estaba perfectamente señalizado con carteles bilingües. Eso sí, en castellano y euskera.