La persiana de la Semana Grande ya está abierta y este año el Consistorio pretende hacerlo «a tope», como una «muestra de apoyo» al comercio y a la hostelería. Estos nueve días de fiesta aspiran a convertirse en el «motor económico» de la villa. Su combustible serán los 300 actos programados con un presupuesto de más de tres millones de euros.
Así, la concejal de Turismo y Fiestas del Ayuntamiento, Isabel Sánchez Robles, levantó la persiana de un bar de la renovada calle Ledesma como una alusión directa al lema de esta edición: 'Bilbao abierto por Aste Nagusia'. «Es nuestra muestra de sensibilidad en esta época de recesión global», argumentó la edil.
Este lugar escogido no fue aleatorio. «Se trata de enviar un claro mensaje de apoyo a los bares, restaurantes y hoteles en estos tiempos de crisis en los que muchos de ellos lo están pasando mal», valoró Sánchez Robles. «Numerosos negocios esperan estas fechas como una oportunidad para cuadrar sus cuentas. Esperamos que los eventos musicales, pirotécnicos y teatrales programados alimenten su economía», añadió la edil.
1,4 millones para recitales
La responsable municipal recordó, en este sentido, que el estudio sobre el impacto económico realizado por el Ayuntamiento en el 2002 puso de relieve que «por cada euro invertido en las fiestas revierten diez a la ciudad».
Sánchez Robles insistió en «la magnífica inversión de la Semana Grande» al referirse al presupuesto que se destina anualmente. «Este año asciende a tres millones de euros, de los cuales 1.441.000 se destinan a la contratación musical. El esfuerzo se mantiene estable desde 2005, con el único incremento del IPC».
Para el Ayuntamiento la Aste Nagusia es un acontecimiento estratégico, que está cada vez «mejor posicionado» como referente turístico. «Es un catalizador de liderazgo colectivo en Bilbao desde la participación ciudadana», afirmó Sánchez Robles, quien ejemplificó este hecho con su elección como Tesoro del Patrimonio Cultural por encima de otras 44 candidaturas de todo el Estado. Bajo estas premisas se concibió el «denominador común» de las fiestas: la calidad, la igualdad y el interés general de los ciudadanos.
Para esta edición están programadas nueve exhibiciones pirotécnicas, seis concursos gastronómicos, más de 40 manifestaciones deportivas y de folklore autóctono. Sobresalen las 31 representaciones teatrales ya que, según los responsables municipales, se trata de «una de los mayores muestras de este verano en la península».