Zabalgarbi está estudiando el «alcance, las causas y las posibles repercusiones» del aumento de sustancias tóxicas en el terreno sobre el que se asienta la incineradora. Así lo aseguró ayer la empresa en un comunicado en el que confirmó la existencia de niveles crecientes de contaminación en distintos puntos del exterior de la planta -donde se ha detectado la presencia de ciertos metales pesados, cloruro y un incremento de la conductividad- y en el que, por otra parte, quiso transmitir un mensaje de tranquilidad y recalcar que la compañía cumple con la legalidad vigente en materia de «calidad y control de las aguas subterráneas».
Estas afirmaciones se produjeron el mismo día en que salieron a la luz fotografías que revelan problemas de filtraciones en el interior de la instalación. Las instantáneas, aportadas por el PP de Vizcaya, fueron tomadas en puntos de la planta localizados cerca de los dos piezómetros (puntos de medición de varios metros de profundidad) en los que se ha constatado el incremento de tóxicos. La que se puede observar en la parte superior de la siguiente página, por ejemplo, fue sacada en un taller cuyas paredes comunican con el foso de residuos.
Los populares no dudaron ayer en señalar que existe un «problema» en el depósito de basuras que resulta necesario resolver. A este respecto, recordaron que las paredes del recipiente deberían ser totalmente estancas y apuntaron que los niveles detectados en los piezómetros evidencian un problema de «acumulación» de sustancias tóxicas. «Algunos quieren rebajarlo y es un inmenso error. Suspendamos la actividad de la planta, aislemos totalmente el foso y desviemos o protejamos la conducción del agua» en el canal de Ordunte, subrayó el portavoz del PP en las Juntas Generales, Carlos Olazábal, que compareció acompañado por el presidente de la formación en Vizcaya, Antón Damborenea, y el responsable en materia de medio ambiente, Arturo Aldecoa. El canal de Ordunte, que discurre por debajo de la planta a varias decenas de metros de profundidad y suministra de agua a Bilbao, no se ha visto afectado por el repunte de sustancias tóxicas en el subsuelo de la incineradora.
De forma indirecta, Zabalgarbi rechazó que el foso de basuras tenga problemas de «permeabilidad» y afirmó que el vaso dispone de las «mejores tecnologías disponibles para la estanqueidad». Por lo demás, la empresa no aportó explicaciones concretas que permitan justificar el aumento de tóxicos en los piezómetros.
Estudio sobre el terreno
La compañía, que ha encargado un estudio sobre el terreno, se remitió al «pasado industrial y de actividad minera y ganadera» de la zona en la que se emplaza la incineradora para mostrar las peculiaridades de su suelo. Además, aseguró que el arsénico, el cinc o el bario -sustancias detectadas en las muestras- son elementos «presentes en la naturaleza y que forman parte de muchos minerales». Por eso, consideró «normal» encontrar «variaciones o picos» en sus niveles de concentración en las aguas subterráneas e insistió en que los parámetros detectados son menores de los permitidos. A este respecto, fuentes especializadas consultadas por este periódico explicaron que el crecimiento en los ratios de metales pesados revelan que «algo se ha añadido al terreno». «No es posible que crezcan tanto los registros de arsénico sin que se haya realizado algún aporte», zanjan.