El registro que realizaron el pasado miércoles la Policía nacional y Ertzaintza en tres clínicas de Barakaldo, Portugalete y Eibar, así como en unos laboratorios de Zamudio, una operación que condujo a la detención de dos médicos por prescribir supuestamente adelgazantes peligrosos, continúa arrojando nuevos datos. La Agencia Española del Medicamento (AEM) remitió hace unos años un comunicado a las comunidades autónomas, en el que advertía de que la empresa vizcaína elaboraba 81 preparados 'sospechosos', algunos de los cuales se estaban utilizando como fármacos cuando, en realidad, no lo eran. Es decir, no estaban registrados, tampoco los habrían sometido a ensayos clínicos y no se habría informado a las autoridades.
No obstante, los laboratorios investigados salieron ayer al paso de las imputaciones de la Policía y negaron tajantemente que elaboren medicamentos en sus instalaciones. «Nos dedicamos a la fabricación de complementos y de productos alimenticios basados en ingredientes naturales», recalcaron sus portavoces. Además, insistieron en que cumplen los requisitos de calidad exigidos por las administraciones.
La intervención policial contra las 'dietas milagro', en la que también fueron detenidas una encargada de laboratorio y una 'esteticién', se inició por la denuncia de una mujer que sufre hipertiroidismo grave tras someterse a uno de sus tratamientos. Los productos utilizados en los centros de estética se habían elaborado en los laboratorios de Zamudio, según la Policía.
La presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Vizcaya, Virginia Cortina, recordó ayer a los consumidores que las sustancias incautadas por la Policía y la Ertzaintza en la operación contra las tres clínicas vizcaínas «no se venden en nuestros establecimientos». Se comercializan en 'parafarmacias' y centros de estética.
Triple exigencia
Cortina explicó que su organización profesional ejerce un control sobre las farmacias para que los medicamentos cumplan los requisitos legales. «Cualquier irregularidad la denunciamos para que retiren los productos».
Por su parte, el director técnico del Colegio de Farmacéuticos del País Vasco, Juan del Arco, hizo un llamamiento a las instituciones para que «vigilen la publicidad engañosa y las ventas por Internet, uno de los mayores problemas al que nos enfrentamos».
Del Arco subrayó que «los médicos sólo pueden recetar los medicamentos, nunca venderlos», como ocurría en los centros registrados. «Muchas clínicas anteponen sus intereses económicos, teniendo como único objetivo ganar dinero», concluyó el responsable del colegio.