La exposición a rayos UVA, ya sea mediante la exposición directa del sol o en una sesión de lámparas de bronceado, no es la única forma de ponerse morenos. También se puede conseguir, y de forma más rápida, con cremas autobronceadoras. Lejos de ser un maquillaje que pinta la piel, incorporan una sustancia que genera una reacción en las células de las capas más externas de la piel. El resultado que consiguen los autobronceadores actuales, lo ha comprobado este pasado mes de mayo un análisis de CONSUMER EROSKI con siete autobronceadores para el cuerpo y no aptos para el rostro con un resultado satisfactorio que dista mucho del de hace años, pues entonces dejaban un olor desagradable y penetrante y proporcionaban un color anaranjado característico que 'delataba' su uso.
El color, tirando a dorado, que obtienen los autobronceadores casi no se distingue del logrado tomando el sol o con la exposición a lámparas UVA. Si bien el resultado a simple vista es similar, el mecanismo que hace que la piel cambie de color cuando se expone al sol tiene poco que ver con el efecto de las cremas autobronceadoras. Los rayos ultravioleta atraviesan la capa superficial de la piel y estimulan la producción de melanina, un pigmento que se produce en la dermis, capa profunda de la piel. De allí pasa a la dermis, lo que oscurece la piel. Los autobronceadores no generan melanina, se limitan a teñir células de la piel que están a punto de eliminarse. Por eso, su efecto no dura más de una semana. El cambio de color se produce cuando la dihidroxiacetona (DHA), sustancia activa de estas cremas, se pone en contacto con los aminoácidos de la piel, que se oxidan y producen melanoidinas, de efecto similar a la melanina. Las zonas de nuestro cuerpo con más proteína (codos, rodillas y palmas de pies y manos) se tiñen de forma más intensa. Esta coloración aparece entre tres y seis horas después de su aplicación y llega al máximo una vez transcurridas 24 horas. Dos o tres aplicaciones a lo largo de doce horas teñirán la piel y la mantendrán con ese color durante unos diez días. Cuanto más tiempo permanezca el producto sobre la piel, más intenso será el bronceado; por ello, se recomienda aplicarse estos cosméticos antes de acostarse.
El tono moreno conseguido es más saludable que el obtenido tomando el sol, pues no produce quemaduras ni propicia el melanoma. Pero este moreno cosmético no protege frente a los rayos solares. Y el DHA, aunque sea una sustancia natural presente en el metabolismo de plantas y animales, reseca la piel y es por ello que los autobronceadores no son adecuados para pieles muy secas. En definitiva, no sólo son una forma rápida y cómoda de conseguir un tono doradol, sino que constituyen una saludable alternativa al bronceado natural y al de los 'solariums'.