Álvaro de Luna sabe que en el imaginario colectivo siempre será el entrañable Algarrobo, el compañero inseparable en la pequeña pantalla de Curro Jiménez. Un personaje que ha marcado la carrera de este actor que mañana recibirá de manos de la Reina Sofía el Premio al Cine y los Valores Sociales 2009. Recién llegado de Bogotá, donde ha representado la adaptación teatral del libro de Elvira Lindo 'Algo más inesperado que la muerte', el veterano intérprete madrileño digiere la noticia. «No es un galardón a la calidad de la interpretación. Me lo dan como ciudadano, no como artista. Supongo que algo habrá encontrado en mí el jurado», dice. «No hace falta ser el número uno para vivir. No soy de grandes valores patrios, lo que me preocupa e importa es la tolerancia, la amistad y hacer bien mi trabajo».
-Uno de sus mejores amigos, Manuel Alexandre, ha sido miembro del jurado de esta edición.
-Acabo de hablar con él. Como mínimo, le llamó dos veces al día. Es el viejo profesor, mi maestro, nuestra relación es de padre-hijo. El representa esos valores de los que hablo porque su ilusión es poder cenar en un restaurante y volver a casa en taxi. Tiene 92 años y le acaban de llamar para hacer una película. Lo suyo es de Guinness y se lo toma todo con una sencillez...
-Este galardón se lo entrega Doña Sofía.
-Soy un adicto a la señora. Llevo mucho años como voluntario de la FAD y su comportamiento, curiosidad e intención de solucionar los problemas no es habitual en gente con ese puesto de responsabilidad. Es una mujer cercana, que respeta a todo el mundo.
Ficción repetitiva
-Dice que la noticia le ha pillado estudiando.
-Sí. El próximo 15 de noviembre estrenamos en Madrid la obra que hemos representado en Bogotá y, si funciona, haremos gira. Llevaba tiempo sin hacer teatro y lo he cogido bien. Los años no pasan en balde -tiene 74- y todos los días, aunque no tenga representación, me leo el texto dos o tres veces. Soy el mayor y tengo que estar a la altura de mis compañeros. Me daba miedo que no existiera una unidad interpretativa, que ellos fueron modernos o yo antiguo.
-Además de los escenarios, ha participado en numerosas películas y en series y miniseries de televisión.
-En la tele, lo último fue 'Herederos' y luego hice una pequeña colaboración en 'Hospital Central'. No me han vuelto a llamar. La edad cuenta mucho en este medio al que no soy adicto. Soy un lector infatigable, pero pongo la tele para ver las noticias, deportes porque fui atleta y, no sé si por curiosidad o necesidad, veo como mínimo un capítulo de cada serie que se estrena. No soy espectador de series porque no tengo voluntad de ver la televisión, sólo veo lo que me gusta.
-¿Y?
-Pues creo que la ficción televisiva es muy repetitiva. Todas las propuestas son iguales, lo que yo llamo el 'jo tía, tu tío'. Y no miro al pasado con nostalgia, no tengo claro que las series de antaño fueran mejores que las de ahora. Salen muchos chicos y chicas guapas y algunos lo hacen bien y otros no tanto. Técnicamente tienen una gran calidad pero creo que hay crisis en las historias, los contenidos son tan parecidos...
-Fue uno de los nombres fijos de 'Estudio 1'. ¿Le gustaría que volviera este espacio a TVE?
-Es complicado. Las nuevas técnicas han acostumbrado al espectador a que el actor entre, se siente y empiece a hablar en un segundo. En nuestros tiempos las grúas te llevaban hasta la mesa, veías como se sentaba en la silla y se tomaba su tiempo para empezar su diálogo. Éramos jóvenes, teníamos ilusiones y mucho camino por recorrer. Y estaba la grandeza de descubrir a los autores rusos porque no pagábamos derechos; a Mihura, Jardiel Poncela...Yo no sé cómo se haría ahora un Mihura.
-Entenderá que le pregunte por 'El Algarrobo'.
-Ese personaje me enseñó a vivir. Empecé tarde en la profesión. Fui mal estudiante de Medicina y me hice especialista de cine y trabajé mucho tiempo fuera. Cuando llegué a 'Curro Jiménez' no era conocido, allí había actores de primera fila de los que aprendí mucho.