Redoblar el esfuerzo para obtener el mismo resultado. Ese parece ser el sino de este Baskonia regenerado y que en el arranque de temporada suma triunfos con la camiseta más empapada en sudor y aún proclive a los apagones como el que le costó la derrota anteayer en la 'Fonteta'. Obligado a sumar referentes a los ya conocidos, con Tiago Splitter como gran faro, la escuadra vitoriana mostró su lado más vulnerable ante el Valencia, abocado al desgobierno en el último cuarto después de no aplicarse lo suficiente en la única asignatura en la que el técnico montenegrino no admite deserciones: la defensa.
Ante los de Spahija, el Caja Laboral encajó más de 20 puntos en tres de los cuatro cuartos disputados. Muy duro de digerir, según los parámetros de Ivanovic. Esta vez no le valió la calidad y el preciosismo al Baskonia, dos recursos de los que ha andado sobrado en los últimos ejercicios. Esta temporada, las sensaciones apuntan a que los triunfos después de exhibiciones ofensivas arrolladoras no serán tan habituales como, por ejemplo, en el primer tercio de la pasada campaña. Entonces, el plantel vitoriano coleccionaba plusmarcas y un buen número de sus jugadores se aupaban a los primeros puestos de las estadísticas individuales con registros superlativos.
En su versión 2009-10, el conjunto vitoriano ha arrancado como un equipo más terrenal. Y también más vulnerable, tal y como lo constatan las derrotas en Roma y Valencia. A los habituales vaivenes de intensidad de todo inicio de campaña se une el hecho de que la juventud y la ambición, sellos del nuevo Baskonia, encuentran muchas veces el camino correcto, pero también pueden perderse en el laberinto de la inexperiencia. El carácter y la determinación en el tramo final ante el Maccabi tiene su reverso negativo en las postrimerías del duelo en la 'Fonteta'. Al menos, el plantel vitoriano transita por el calendario con la suficiente solvencia como para no comprometer de momento ni su situación clasificatoria en la ACB ni en la Euroliga.
La mayor o menor capacidad de respuesta del Baskonia ante los problemas que se plantean en cada encuentro se explica a la luz de la escalonada recincorporación de jugadores tras una pretemporada repleta de lesionados. Pero también cuenta que el Baskonia sea un equipo en el que ciertos roles y jerarquías en varias posiciones aún deben ordenarse. Si en el pasado Prigioni era dueño y señor del timón, ahora Ribas y Huertas tienden a una dirección más mancomunada. Lo que se puede perder en clarividencia se gana en número y destajismo.
Progresión de Oleson
Las posiciones de escolta y alero han sido las más castigadas por los contratiempos físicos. Con Herrmann fuera y Micov y Lofton como 'acompañantes' secundarios, San Emeterio es el valor más sólido ante el racheado English. Mientras, Ivanovic apuesta por la rápida aclimatación de Oleson y tira del recurso de Ribas como 'dos'. Bajo los aros, Splitter es la manta que tapa las desconexiones de Teletovic y Eliyahu, éste aún con escasas horas de vuelo. y Barac progresa a paso lento a base de dosis medidas de minutos.