En Berlín hoy nada recuerda que hace veinte años había una estructura de 156 kilómetros y más de dos metros de altura que rodeaba el oeste de la ciudad, y que más de 1.300 personas murieron al tratar de traspasarla durante los 28 años en que se mantuvo en pie. Una ciudad tranquila, de 3,5 millones de habitantes, en la que miles de ciudadanos transitan por sus red de carriles bici, ha pasado página a la historia, aunque los signos de lo que ocurrió salpican su paisaje urbano. Pero Berlín no olvida. Es más, en una encuesta realizada en junio entre alemanes de la antigua república, el 57% de ellos manifestaron que el anterior sistema era mejor que la actual democracia. El 9 de noviembre el mundo conmemorará la caída del llamado 'muro de la verguenza'. Canal Historia (Digital +, Imagenio, Ono, Euskaltel, Telecable, Movistar y Vodafone Live) iniciará desde ese día la emisión de seis documentales que reflejarán buena parte del pasado y presente de aquella división, un repaso exhaustivo que concluirá el 15 de noviembre.
En la Check Point Charlie, la que fue una de las fronteras de la división de Berlín, los turistas no cesan de hacerse fotos con ciudadanos vestidos de soldados que portan la bandera americana, como símbolo de aquella división, previo pago de unos euros. Pero hay otros recorridos más tenebrosos, como el de la prisión de las Fuerzas de Seguridad (Stasi), que hoy visitan muchos jóvenes estudiantes ajenos a ese pasado. La Stasi estableció una vigilancia de la ciudadanía de la Alemania del Este que ocupó más de 150 kilómetros en actas, persiguiendo cualquier atisbo de disidencia.
En los 44 años de persecución política crearon, en su inicio, el llamado 'submarino', donde permanecieron recluidos en habitáculos aquellos que luego fueron torturados para sacar información. Las cárceles dictatoriales se deben parecer unas a otras, todas inhumanas, como recuerda Jorge Luis García Vázquez, de 50 años, un cubano que vivió una peripecia insólita. Trabajó en la RDA como intérprete de funcionarios cubanos; su país le pide que se convierta en informador -espía- pero no accede y ayuda a cruzar el telón a un músico cubano, con lo que es encarcelado en la prisión de Hohenschönhausen de la Stasi y, posteriormente, en las cárceles cubanas. Tras muchas peripecias volvió a Berlín, se casó allí y hoy este periodista es también guía de la prisión, como muchos otros prisioneros de esta cárcel.
Pero la Berlín reconstruida, hoy icono de la modernidad europea, no es para todos mejor que aquella. «A pesar que para poder comprar un coche tenían que esperar más de 15 años, ellos consideran que había más seguridad, no había drogas, había más presencia de la policía, de alguna manera se sentían más protegidos», manifiesta Hubertus Knabe, historiador, director del memorial Berlín Hohenschoenhausen, considerado como uno de los investigadores más importantes de la Stasi en Alemania.
Antes y después
Estos y otros incontables aspectos de aquella división que, por encima de rivalidad de ideologías, castigó a inocentes, dividió con un muro de miedo y muerte a familias y fue uno de los ataques más cruentos a los derechos humanos, se narrarán en los seis documentales del canal temático más premiado por la Academia de la Televisión. Se verán, entre otros, 'El error de Schabowski', que sigue los acontecimientos en las horas previas a la caída del muro; 'El milagro de Leipzig', un masivo movimiento de resistencia civil que aceleró el final de la RDA; el estreno de 'La caída del muro de Berlín', que se acerca a la impresionante frontera blindada con 700.000 toneladas de acero, torres de vigilancia y trampas mortales; y 'El ejército secreto de la OTAN', un estremecedor documento de la misteriosa 'Operación Gladio', la organización por parte de los servicios secretos occidentales de grupos paramilitares y de extrema derecha y que hoy en día sigue siendo un turbio asunto de conspiración y violencia apenas conocido.