Jesús Eguiguren expresa un optimismo desbordante. A su juicio, la labor del Gobierno vasco no tiene pegas y Patxi López va a «arrasar» como lehendakari. Está tan convencido del «cambio» que ya no apuesta por ser consejero dentro de cuatro años. «Quizá dentro de doce», vaticina en tono socarrón. El presidente del PSE, que está a punto de publicar un nuevo libro -un voluminoso trabajo sobre la 'Historia del socialismo vasco. 1886-2009' (Ed. Hiria)-, analiza la política en Euskadi.
-El Gobierno de López acaba de cumplir seis meses, ¿qué nota le pone?
-No me queda más remedio que ponerle un notable alto.
-¿No es muy generoso?
-Hay que tener en cuenta que fue un Gobierno que nació con una convocatoria de huelga general, que hubo atentados, unas primera reacciones del PNV diciendo que no era muy legítimo, la crisis económica... Hubo gente que pensaba que iba a tener una vida relativamente corta. Felipe González llegó con ruido de sables y una crisis económica terrible y el país cambió de la noche a la mañana. Y aquí ha ocurrido algo parecido.
-¿De verdad lo cree?
-La sociedad ha aceptado con absoluta normalidad al Gobierno. En el caso del terrorismo, la iniciativa no la lleva ETA, sino el Ejecutivo. El acto de Patxi López en Bilbao tras el asesinato de Eduardo Puelles marca un antes y un después.
-Es decir, que el cambio ya se ha visualizado.
-Claro. El Gobierno podrá acertar o equivocarse, pero sabe lo que tiene que hacer.
-¿Se puede hacer el cambio en una legislatura?
-Creo que en cuatro años vamos a hacer el cambio urgente que necesitaba el país. Ahora, un cambio en el sentido profundo, de mentalidad, que acepte el pluralismo, la necesidad del pacto, esa idea de euskera en libertad, eso requiere ocho o doce años.
-Pero el Ejecutivo muestra evidentes problemas de descoordinación.
-No lo sé. Tampoco sería nada extraño porque es un Gobierno nuevo. Pero no creo que haya habido muchos errores.
-Les siguen acusando de frentismo.
-Hemos logrado acuerdos con el principal partido de la oposición para la estabilidad presupuestaria e institucional. Imagínese que en España se pusiesen de acuerdo todos los partidos para salir de la crisis. Pues aquí lo hemos conseguido.
-Algo tendrá que ver el PNV en todo esto.
-Por supuesto. No nos vamos a apuntar todos los tantos.
-¿Les ha venido bien la oferta de estabilidad jeltzale para romper esa imagen de frentismo?
-No nos hacía falta, pero ha tenido tal impacto que sí ha venido bien para demostrar que podemos llegar a acuerdos con todos. Somos muy cuidadosos en hacer políticas que no molesten a nadie. Y mantenemos ese respeto porque queremos y por un cálculo electoral. Sin demasiados problemas, queremos ser el principal partido del País Vasco en las siguientes elecciones. Para eso necesitamos más votos de los que hemos tenido, y están dentro de los votantes progresistas y autonomistas del PNV.
Tumbado en el sofá
-¿Está siendo inteligente la formación de Iñigo Urkullu?
-Su estrategia no va dirigida contra la gestión del Gobierno porque sabe que lo hacemos bien, lo mismo que nosotros sabemos que ellos también saben gestionar muy bien. Van a atacar al lehendakari.
-¿Es el punto débil del Ejecutivo?
-No, pero intentan desgastarlo, por eso le achacan todos los errores. Pero no se dan cuenta de que han pasado los tiempos de los lehendakaris que levitaban y hablaban en tercera persona y en tono mayestático como el Papa. Ahora hay un lehendakari del pueblo, que no se dedica a impartir doctrina.
-¿Y cree que ha demostrado esas virtudes?
-Lo de Puelles fue un ejemplo. Ha estado con las víctimas, y eso no es un pequeño detalle. Son el problema más importante del País Vasco. Se ha reunido con los sindicatos, ha hablado del diálogo social... En todos los terrenos ha empezado a ser un gobernante como les gusta a los vascos: humilde, que no va de reinona.
-¿Qué opina de la fotografía de 'Vanity fair'?
-Tiene que ver con lo mismo. ¿Dónde está el problema? ¿Qué a veces se tumba en el sofá y le gusta la música? Pues qué le vamos a hacer.
-¿Y su gestión alrededor del 'Alakrana'?
-En estas cuestiones es casi imposible opinar. Sólo se sabe la punta del iceberg. El lehendakari ha estado con los familiares. El objetivo es que vuelvan sanos y salvos haciendo lo que haya que hacer. Y no hace falta que nos lo cuenten.
-¿Qué precio está pagando el PSE por tener como apoyo al PP?
-Habría que decirlo al revés: ¿Qué precio está pagando el PP por sostener el Gobierno del PSE? Consideramos a los compañeros del PP tan demócratas como nosotros. Han estado en la misma trinchera. ¿Qué problema hay para pactar con ellos?
-Para empezar, ustedes son socialistas y ellos conservadores.
-Bien, pero esto no es como España. ¿Qué problema hay en trabajar con los que también han sido perseguidos? La gente lo vio muy raro, pero no lo es porque queríamos darle un nuevo rumbo al país.
-Sí puede sonar raro pactar con quien se estaba a tortas hace un año.
-No lo debía ser cuando nadie en el PSE tuvo dudas. A veces me preocupa lo que sucede en nuestros últimos congresos. Los 'búlgaros' son unos aprendices. Todas las ejecutivas salen con el 95% de apoyo.
-¿Cree que en los comicios de 2011 o en las siguientes autonómicas puede estar Batasuna o alguna marca similar?
-Ojalá pueda presentarse Batasuna porque eso querrá decir que se ha desvinculado del terrorismo.
-¿Sería López lehendakari con Batasuna en el Parlamento?
-Aquí se ha impuesto la falsa teoría de que hemos ganado porque no se ha presentado Batasuna. No está demostrado, porque el PNV quizá no hubiese sacado 30 escaños. No se puede hacer política ficción. Pero no tenemos ningún complejo. Hay una ley de partidos que lo avala. Si no hacemos caso al Tribunal de Estrasburgo, que para algunos era palabra de Dios... Nosotros nos tenemos que morder la boca cuando se habla de estas cosas. Nos acusan de ser los más beneficiados de la ilegalización de Batasuna y, en el fondo, todos sabemos quién lo es.
-Se refiere al PNV.
-No digo más.
-¿Ve factible un polo soberanista para 2011?
-Sí, porque el polo soberanista es el PNV. Batasuna salió muy cabreada del proceso de paz y pensó que lo que venía era un pacto del PSE y el PNV que convertiría a los peneuvistas en un partido regionalista que gobernaría con los españoles. Pero gobierna el PSE y la oposición nacionalista es el PNV. Y sin el PNV no se puede hacer un polo soberanista, en todo caso, podrán hacer una 'cosita soberanista'.
Las preguntas cambian
-¿Cómo valora esa iniciativa de «hondo calado» que preparaba la izquierda abertzale y que se ha ido conociendo a través de los medios de comunicación?
-Es un debate muy anticuado. Ya le dije a Otegi mil veces antes de las elecciones que quien iba a gobernar sería el PSE, que fuesen espabilando y cambiando de esquemas. Todo es papel mojado.
-¿Ha estado con Otegi tras la ruptura del alto el fuego y su salida de la cárcel a finales de agosto de 2008?
-Hablé con él dos o tres veces. Pero fueron charlas casuales. Este país es muy pequeño y si te encuentras en la calle con alguien no le vas a dejar de saludar. Fueron conversaciones muy anteriores al atentado de Puelles. No estaba negociando nada con él. Sólo le expliqué lo que iba a pasar y ha pasado.
-¿Qué le dijo usted?
-Que lo de antes había acabado. Nadie quiere un final dialogado para que ETA pare. Se han invertido los términos: primero tiene que haber un fin del terrorismo y luego ya hablaremos de las secuelas que hayan quedado. Traté de decirle que no buscara otras vías ni otros caminos, para ir a las municipales o una tregua... Que eran caminos del pasado.
-¿Y qué le respondió él?
-Éstos nunca suelen decir lo que piensan. Les gusta el secretismo.
-¿No ve una voluntad sincera de alejarse de la violencia?
-No quiero decir que no estén buscando una fórmula para legalizarse o que hayan llegado a la conclusión de que no se puede hacer política con terrorismo. Sí lo creo. Si esto nos lo ofrecen hace diez o veinte años hubiese sido interesante. Pero no sé si era Mario Benedetti el que decía que no valen las respuestas cuando las preguntas han cambiado.
-¿Y qué respuesta debe dar Batasuna?
-No les pedimos que se legalicen o que hagan una tregua; sólo que se desvinculen de ETA o que logren que la banda pare. Quieren hacer el viaje de Bilbao a San Sebastián, pero dando una vuelta por Burdeos. ¡Y así vete tú a saber cuándo llegan!
-¿No se dan cuenta de cuál es ese camino «recto» o la tutela de ETA les impide recorrerlo?
-No me creo que los debates de Batasuna sean al margen de las decisiones de ETA. En política hay que saber el momento en el que se vive, y ellos no lo saben. Creo que ni se han dado cuenta de la trascendencia de la sentencia del Tribunal de Estrasburgo. Un ejemplo es el Currin este (mediador sudafricano en conflictos).
-¿A qué se refiere?
-Dijo que había estado trabajando para que Batasuna fuese legal. ¿Pero qué pasa? ¿No se entera? ¿No sabe que hay una ley que dice que no van a ser legales si no se desligan de ETA?
-¿Le conoce personalmente?
-Tuve una reunión con él. Lo que más me sorprendió era que creía que estaba en Sudáfrica. Que, simplificando, nosotros éramos los blancos que teníamos oprimidos a los nacionalistas. Le tuve que decir que los nacionalistas llevaban 30 años gobernando y que quienes mueren son sindicalistas socialistas.
-¿Esa conversación fue durante el proceso de paz?
-No, tras romperse. Él no tuvo nada que ver en el proceso de paz. Algunos le imputan una participación destacada. Pero no fue ni destacada ni no destacada: no tuvo ninguna. En fin, parece que todo el mundo estuvo en ese proceso: los irlandeses, los americanos, los obispos, el Papa... Los procesos de paz suelen llevarse por un número reducidísimo de personas. Es muy difícil que los de fuera te ayuden porque no entienden lo que ocurre. Si nosotros, que vivimos aquí, no entendemos qué cojones pasa en este país, ya me contará cómo lo va a comprender un sudafricano.
-¿Qué opina de las críticas de Odón Elorza a las detenciones de Otegi, Usabiaga y otros militantes abertzales?
-No las criticó, dijo que no le habían hecho gracia... No son cosas que dejen o no de tener gracia, pero no quiero polemizar con Odón. Otegi empezó a los 16 años cruzando troncos en las carreteras cuando vivía Franco. Luego, ha estado donde ha estado. Según su mentalidad, es un luchador que se enfrenta al Estado. Por tanto, tiene asumido lo que le puede pasar.
-¿Ve factible una desaparición de ETA sin declaración oficial?
-Yo qué sé. Hay quien dice que hay organizaciones terroristas que desaparecen como la nieve, que primero se convierten en aguanieve y luego en 'mediobarro'. Pero es imposible saber cuándo desaparece del todo la nieve.