Los residentes de todos los pisos de la nueva urbanización Carlos Larrea de Latiorro, de los chalés de la avenida de Villosa y de los números 4, 5 6 9 y 10 de la calle Jesús Guridi -más de trescientas viviendas en total- no pueden beber agua del grifo en Llodio. El propio Ayuntamiento colocó la semana pasada un cartel con esta recomendación en los portales afectados. El aviso señala que «debido a la problemática existente en el abastecimiento de agua potable en la zona, se van a realizar diversas actuaciones en la red, por lo que se aconseja utilizar el agua de forma normal, salvo para beber».
Algunos afectados ya detectaron el problema hace un año, cuando fueron a vivir a los nuevos pisos que se han construido en el barrio, y llevan meses esperando que se resuelva la turbidez y mal olor que padecen en sus casas. «Al principio no nos hicieron ni caso, y luego nos empezaron a decir que el agua llegaba turbia porque había restos de barro en las tuberías», explicó uno de los vecinos. Sin embargo, el hedor que desprende el líquido que sale de los grifos hace que los residentes se muestren reacios y todos han optado por comprar agua embotellada para beber, «aunque a veces da miedo hasta fregar los platos», explicó ayer una pareja que descargaba garrafas de agua a la puerta de su casa. Aseguraron que «no podemos usar el agua de grifo para cocinar ni para lavar las frutas y verduras».
Lo cierto es que sólo por el olor «a pozo séptico» que desprende el Ayuntamiento no recomienda su consumo. Si embargo, no pone restricciones a su uso para lavar y para la higiene personal.
Varios vecinos discrepan de esa recomendación y una de las residentes en la nueva urbanización de Vallehermoso lamenta que «cuando el agua viene así, no puedo bañar a la niña».
Los afectados tendrán esta misma semana una reunión con el alcalde para comprobar las medidas que se han tomado en los últimos días y comprobar si el problema está resuelto. El abogado que asesora a los residentes explicó ayer que «el problema se acentúa con las lluvias y parece que en los últimos días, el agua está más clara». Sin embargo, varios residentes señalaron ayer mismo que «está saliendo turbia otra vez».
No pagar el recibo
Mientras tanto, los equipos de Aqualia y del Ayuntamiento realizan pruebas en distintos lugares de la urbanización para comprobar el estado de las tuberías e intentar localizar el problema.
En la reunión que mantendrán con el alcalde esta misma semana, los afectados plantearán la posibilidad de no pagar el recibido de agua de los últimos meses, dados los trastornos que han tenido que sufrir por la falta de suministro de agua potable. «Es una decisión que tomaremos más adelante», explicó el abogado.