Sin tregua. El temporal de viento y lluvia que azota desde el pasado miércoles la cornisa cantábrica se cebó ayer con Guipúzcoa, donde el Departamento vasco de Interior decretó la situación de prealerta ante el riesgo de inundaciones por el desbordamiento de los ríos Urola, Deba y Oria. Las fuertes precipitaciones caídas durante la jornada -se llegaron a acumular hasta 73 litros por metro cuadrado- anegaron locales comerciales y viviendas en localidades como Beasain y Ordizia, dos de los municipios más afectados por los intensos aguaceros.
La mesa de crisis reunida ayer en San Sebastián mantuvo activo el plan de emergencias ante inundaciones durante todo el día, con una «especial vigilancia» en los cauces de los ríos del territorio. El Oria se desbordó cerca de Tolosa, mientras que el resto se mantuvo «por debajo de los niveles de riesgo». La Agencia Vasca de Meteorología (Euskalmet) alertó de que las trombas de agua caídas en Guipúzcoa en las últimas horas llegarán hoy a la costa vizcaína, donde «lloverá con intensidad».
Puertos cerrados
Las precipitaciones también afectaron a las carreteras, donde se formaron incómodas balsas de agua que complicaron la circulación durante buena parte de la jornada. Un desprendimiento obligó a cortar durante unas horas un carril de la A-1, a la altura Etxegarate. Los puertos tampoco se libraron de las inclemencias meteorológicas. La dársena de Pasajes se abrió ayer a las 13.15 horas tras permanecer cerrada desde el sábado por la tarde por el fuerte temporal, que dejó olas de hasta nueve metros de altura y rachas de viento de 134 kilómetros por hora en las zonas más expuestas.
Ocho buques -cinco en el interior del puerto y tres en el exterior- quedaron amarrados al no poder hacerse a la mar por las difíciles condiciones de acceso a la dársena -la bocana es muy estrecha- y su escaso calado. No fueron los únicos. Más de una veintena de embarcaciones estuvieron paradas durante la mañana de ayer en el puerto de Bilbao a la espera de que el temporal amainase para poder operar.
Un total de 44 provincias españolas estuvieron en alerta por el temporal. Las fuertes rachas de viento registradas en la Comunidad Valenciana obligaron a suspender las clases en seis localidades de la provincia de Alicante.