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Vocación ganadera y forestal

Este balcón natural sobre Nabarniz ofrece una bella panorámica de la comarca de Urdaibai
Los cultivos de alubias dan fama al municipio de Nabarniz, uno de los más deshabitados de Vizcaya. Su población apenas supera los 200 habitantes, distribuidos en varios barrios y caseríos dispersos por la campiña.

05.10.09 -
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Por el monte Illuntzar
Imagen panorámica del monte Illuntzar.
Los cultivos de alubias dan fama al municipio de Nabarniz, uno de los más deshabitados de Vizcaya. Su población apenas supera los 200 habitantes, distribuidos en varios barrios y caseríos dispersos por la campiña. Su alejamiento de las vías de comunicación ha mantenido a Nabarniz aislado, lo que ha permitido la conservación de un paisaje de vocación ganadera y forestal, de gran valor estético, aunque mermado y dañado por los incendios que arrasaron amplias zonas en el año 1989 y por la explotación forestal agresiva y poco sostenible del pino de Monterrey, el árbol más común de la comarca de Urdaibai.

Nuestro paseo empieza en el barrio de Elexalde, junto a la iglesia de Santa María Gorostiza. Reconstruida en 1800, destaca en ella su torre de forma telescópica. Caminamos hacia el sur por la carretera local, que nos lleva al barrio de Merika, cuyos caseríos presentan unas fachadas originales: su parte central está retranqueada, lo que permite la incorporación de balcones corridos.

En Merika, un indicado de madera que señala Illuntzar nos orienta del camino a seguir, monte arriba. La pista está balizada como GR (Gran Recorrido), con marcas rojas y blancas. La primera parte bordea las praderas de siega y se introduce en el bosque de pino de Monterrey. En los lindes del camino crecen en esta estación las aguileñas, una de las flores más bellas de la flora cantábrica. Su floración primaveral embellece nuestros campos y bosques con el tono violeta de sus pétalos y el cromatismo de su corola.

Por estas fechas, oiremos la voz inconfundible del cuco. Muy escondidizo, su reclamo típico de cuc-cuu es fácil de oír, pero es un ave muy difícil de ver, al ser su plumaje muy críptico, de color gris oscuro. Es conocida su habilidad para colocar sus huevos en los nidos de otras aves, que empollan al intruso y lo alimentan de balde.

En nuestro caminar, pronto encontraremos una pista bien construida, cubierta de grava, que seguiremos hacia el norte. En el primer cruce cambiamos de rumbo al girar a la derecha por otra pista que discurre casi horizontal. Al abandonar el pinar podemos admirar, casi al completo, la comarca de Urdaibai, el valle del río Oka, las marismas próximas a Gernika y Kortezubi, los encinares de Oma y Basondo y, enfrente, el monte Sollube.

Según avanzamos, no tardará en aparecer, a nuestra izquierda, un senderito que remonta cuesta arriba la vaguada que separa el monte Illuntzar de Irruskitza. Reforestaciones recientes pretenden recuperar los pinares quemados hace unos años. Atravesamos una alambrada y pronto nos sorprenderá un bosquete de árboles caducifolios que rompe la monotonía de los pinares. En este bosquecillo sobrevivien algunos ejemplares de especies antaño comunes en la comarca, como castaños, abedules, fresnos, encinas y robles. Son la memoria de lo que fue y ya no es.

Manadas de pottokas

Bordeamos una charca en la que abreva el ganado, que se hace notar por el sonido de sus cencerros. Vacas y caballos pottokas pastan en los montanos en buena compañía y mejor armonía. Los pottokas son equinos vigorosos, aunque pequeños: raramente superan 1,30 m. de altura hasta la cruz y los 350 kilos de peso. La forma de su cabeza marca el grado de pureza. Su pelaje es pardo rojizo. Viven en manadas formadas por un garañón y entre diez y treinta yeguas.

Llegados al collado, se nos aparece la sima de Ineritza, de 330 metros de profundidad, una de las mayores de Vizcaya. A la derecha vislumbramos la cumbre del Illuntzar, con su vértice geodésico a 728 metros de altura. Es un extraordinario mirador de la costa vasca y de los montes guipuzcoanos y vizcaínos. No es de extrañar que en su cima fuese construido un castro por celtíberos venidos del sur, que colonizaron estos altos hacia el siglo II antes de Cristo. Quedan restos de su fortificación. Descendemos a Nabarniz por el mismo camino.

Datos de interés

Cómo llegar
de Gernika a Nabarniz, por la carretera local BI-3242.

Monumentos
iglesia de Santa María Gorostiza, molino de Goikolea y hórreo de Ibargüen.

Recorrido
unos 7 kms. ida y vuelta.

Dificultad
media.

Dónde comer:
Taberna Aboitiz. Nabarniz. Tel: 946255028.

Dónde dormir
Hotel Gernika, Gernika. Tel: 946254948.
Agroturismo Bizketze, Kortezubi. Tel: 946254906.


Época recomendable
primavera y verano.

Información
Oficina de Turismo de Gernika.
Tel: 946255892.


Bibliografía
Recorridos históricos culturales. Reserva de la biosfera de Urdaibai. Pablo Aldai y otros. Gobierno vasco. Vitoria-Gasteiz. 1998


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