![]() En la imagen, una vista de la hermosa playa de Hendaya, típico destino turístico.
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Hacia la mitad de su vida adquirió una gran propiedad, el dominio de Abbadia, de 340 hectáreas, donde se hizo construir el castillo que lleva su nombre. Es de estilo medieval y neogótico, y fue edificado bajo la dirección del famoso arquitecto Violletle-Duc entre 1862 y 1870. Hoy en día, el castillo es propiedad de la Academia Francesa de las Ciencias. Las tierras fueron adquiridas por el Conservatorio del Espacio Litoral y de las Orillas Lacustres, cuya función es comprar y proteger terrenos naturales costeros de alto valor ecológico, con el fin de evitar su urbanización y degración.
Nuestro paseo se inicia al final del paseo marítimo (Boulevard de la mer) de Hendaya, junto al hospital marítimo. Caminando por la playa se bordea el sanatorio. A los pocos minutos aparece una carretera asfaltada, cerca de un chiringuito playero, que conduce hasta un aparcamiento colindante a una depuradora de aguas. Un sendero señalizado nos lleva hasta una cancela y a Larretxea, la casa de información del Espacio Protegido (Site Naturel Protegé).
Pocos metros más adelante se encuentra Nekatoenea, un típico caserío vasco rehabilitado. En su proximidad se cultivan distintas variedades de manzanos y vides, con el fin de preservarlas del olvido y servir de banco genético para la posteridad. Desde la casona, a nuestra izquierda, la ruta sigue hacia la costa, bordeando el vergel y un seto. Así se llega al acantilado, azotado en invierno por fuertes vientos, que sirve de mirador para contemplar Las Gemelas, dos rocas de gran tamaño separadas de la costa.
Allí, en jornadas de fuerte marejada, se protegen numerosas aves marinas. Destacan por su abundancia los cormoranes grandes, aves marinas de plumaje negro que se mecen al viento. Cuenta la leyenda que fue Sansón o Basajaun, que vive en las Peñas de Aia, quien, un día de enfado, lanzó esas grandes piedras a la orilla del mar.
Recorrer la línea de acantilados permite caminar entre bunkeres de la Segunda Guerra Mundial. No será difícil que al visitante le sorprenda la súbita huida de un conejo. Su población es muy amplia, al gozar de la protección del Espacio Natural. Estos animales demuestran que la especie ha sobrevivido al virus de la mixomatosis, que diezmó su población en Europa a partir de los años 60.
Hoy, la colonia es de nuevo abundante y alimenta a gran número de predadores, como zorros, gatos monteses o buhos. Desde la punta de Santa Ana nos acercamos a la cala de Loia, donde sobresale el islote de Txurruta. Los estratos del llamado flysch costero son aquí especialmente bellos, ya sean de tonalidad rosada o gris. El camino se adentra en bosquetes reforestados por el propio Abbadie que era un gran amante de la naturaleza. Destacan, por su exotismo, árboles como los alisos napolitanos y las palmeras chinas. Desde la cala volvemos a Larretxea por un sendero interior, que se aproxima al castillo.
Cómo llegar
Desde San Sebastián se llega a Irún y Hendaya, tras cruzar la fontera.

El Castillo de Abbadia, la Villa Leihorra (Ciboure), Casa Luis XIV (San Juan de Luz) y la Iglesia de San Vicente (Hendaya).
Unos 5 km.
Dificultad
Fácil.
Dónde comer
Restaurant Boga Boga. Hendaya.
Tfno: 0559488840.
Dónde dormir
Hotel Valencia. Hendaya.
Tfno: 0559200162.
Agroturismo (Chambres d'hotes)
Itsas Mendia Bidart. Tfno: 0559549240.
Época recomendable
Invierno y primavera.
Información
Office de Tourisme. Hendaya.
Tfno: 0559200034.
Bibliografía
Ipar Euskal Herria. Edit.Elkar. San Sebastián. 1991.
Nota
El castillo se visita de lunes a viernes y hay que concertar la entrada (Tfno: 0559200451).
Pays Basque (en inglés y frances)






