![]() Vista panorámica del bosque de Irati.
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La selva de Irati, en Navarra
Ocupa una extensa zona del Pirineo navarro, al norte del macizo de Abodi, del que arranca el valle de Salazar. El río Irati engrosa las aguas del Urtxuria (‘aguas blancas’) y Urbeltza (‘aguas negras’), atraviesa la masa de hayas y se represa en el embalse de Irabia. Aunque resulta difícil señalar los límites de la selva de Irati, se pueden englobar en ella los bosques situados en los montes Txangoa, Aezkoa, La Cuestión e Irati, tanto en la vertiente que da al valle de Salazar como la que se encuentra en territorio de Francia.
En total, una extensión algo superior a las 12.000 hectáreas, una superficie arbolada que se cuenta entre las mayores de Europa. El nombre de «selva» añade ciertas connotaciones de lugar intrincado y mágico a este territorio al que el otoño convierte en una ondulante llamarada que trepa por las laderas.
Desde el embalse de Irabia y el monte La Cuestión hacia el este, las copas afiladas de los abetos sobresalen unos cuantos metros por encima de la masa encendida de las hayas. La combinación de haya y abeto blanco de la Reserva Natural de Mendilaz y, sobre todo, de la Reserva Integral de Lizardoia es casi única. Además, estos espacios, en especial el monte Zabaleta, se mantienen prácticamente vírgenes –libres de la explotación forestal que ha sido una constante en otros bosques desde el siglo XVII– y poblados por ciervos y jabalíes, a los que las ardillas y los lirones observan desde los árboles.
Hay carreteras que conducen hasta la ermita de las Nieves, excepcional mirador sobre el embalse de Irabia, y pistas de montaña que permiten atravesar una parte del bosque. Pero la verdadera sensación radica en adentrarse en la foresta, caminando entre los brazos de las hayas que bajan a nuestro encuentro filtrando la luz del sol acogedor del otoño.
Bosque de Muniellos, en Asturias
Un gran salto hacia el oeste nos sitúa en el bosque de Muniellos, en el extremo suroccidental de Asturias, entre los concejos de Ibias y Cangas del Narcea. El mayor robledal de España –más de 5.000 hectáreas– fue declarado a finales del año 2000 Reserva de la Biosfera por la Unesco, lo que supone el máximo grado de protección. Prohíbe la caza y la tala de árboles y limita las visitas a veinte personas al día. A cambio, la Reserva Natural Integral de Muniellos ofrece su belleza absolutamente virgen, la salvaje exuberancia de su masa de robles albares centenarios, salpicada de hayas y abedules. De sus ramas cuelgan los líquenes, y entre los troncos crecen acebos, arándanos, brezos y madreselvas.
Si hay algún lugar en el que uno puede sentir la proximidad y el aliento de la naturaleza más enigmática e inquietante, ése es las lagunas del Pico de la Candanosa. De origen glaciar, las lagunas de La Peña, Grande, Fonda y La Isla se sitúan por encima de los 1.400 metros de altitud, rodeadas de un circo de montañas antiquísimas, y en sus aguas oscuras se reflejan todas las tonalidades del bosque. Lobos, osos y zorros han vuelto a ocupar su espacio entre la maleza de Muniellos, ocultándose a la vista del hombre que sí puede, sin embargo, contemplar el vuelo del azor o detectar la presencia de las nutrias junto a los abundantes cursos de agua.
El hayedo de Montejo, en Madrid
Su localización tan meridional es uno de los atractivos del hayedo de Montejo. Porque, en realidad, esta frondosa masa forestal no debería estar aquí. Resulta un extraño fenómeno encontrar en estas latitudes un espléndido bosque de árboles que tienen su hábitat natural en tierras norteñas, donde las temperaturas son más bajas y se dan mayores concentraciones de humedad. Las hayas de Montejo crecen en la llamada Sierra Norte (o Sierra Pobre) de Madrid, cerca de las alturas de Somosierra y en el límite con la provincia de Guadalajara, lo que convierte a este hayedo en un lugar ideal para una excursión de fin de semana.
Dicen los expertos que esta masa boscosa es una reliquia de épocas lluviosas postglaciares, hace unos 6.000 años, cuando las hayas penetraron en la Península Ibérica. La foresta se mantiene gracias a su situación en una ladera umbría beneficiada por las masas de aire húmedo que, procedentes del noroeste, chocan contra la sierra.
El río Jarama, recién nacido en estos lares, bordea el bosque, que tiene unas 120 hectáreas de superficie. Desde la pista que corre por su orilla izquierda se pueden tener vistas espléndidas del conjunto del hayedo, aunque nada sustituye el paseo entre sus árboles de largas ramas entrecruzadas que mantienen su horizontalidad en un equilibrio casi imposible.
· Ochagavía, identidad pirenaica
Ochagavía, la población más importante del valle de Salazar, concentra todo el pintoresquismo de los núcleos pirenaicos: calles empedradas, palacios de piedra, casas floridas de tejados empinados, el río Anduña atravesando el corazón mismo del pueblo y varios puentes que enlazan sus cercanas orillas.
A la salida de Ochagavía, con la sierra de Abodi como fondo, se levanta la ermita de Nuestra Señora de Muskilda, románica en origen con una preciosa talla gótica en su interior.
La antigua fábrica de municiones de Orbaiceta remonta sus inicios como ferrería al siglo XV. En 1784, en época de Carlos III, se construyó el edificio, modelo arquitectónico de aquella primera industrialización, bajo cuyas ruinas hermosas discurre el río Legartza.
Aria, en el valle de Aezkoa, es un pueblo minúsculo –70 habitantes–, emplazado a 859 metros de altura, dedicado tradicionalmente al pastoreo y pegado a los bosques. De los más de diez hórreos que tenía hace treinta años, sólo se conservan cuatro ejemplares muy interesantes y todos ellos con nombre propio: Apoto, Etxeberri, Xamar y Jauri.
· Pistas para el viajero
Irati:
Accesos y permisos:
Desde Ochagavía, la carretera atraviesa la sierra de Abodi y lleva hasta la ermita de Nuestra Señora de las Nieves. Desde Orbaiceta, una carretera parte hasta el mismo lugar.
Muniellos
Desde Moal, a 17 kilómetros de Cangas del Narcea, por la AS15; Muniellos tiene acceso restringido.
Visitas:
Fundación Oso de Asturias ( 985963060).
Montejo
En el kilómetro 74 de la NIE5, se toma la desviación hacia Prádena del Rincón y Montejo de la Sierra. Las visitas son guiadas en grupos de 20 personas. Inscribirse en el centro de Visitantes de Montejo de la Sierra ( 918697058).
Gastronomía:
En Orbaizeta, Asador Pardix, alubias y carnes a la brasa; a la carta, 15 a 18 euros.
En Cangas del Narcea, Restaurante Blanco, innovaciones sobre una cocina tradicional; a la carta, unos 25 e.
En La Hiruela, cerca del Hayedo de Montejo, Restaurante Ad Libitum, cocina del norte de España; a la carta, unos 25 e.
Alojamientos:
En Jaurrieta, Casa Eseverry ( 948890348); habitación doble en media pensión, 120 e.
En Vega de Rengos, a 7 kilómetros de Muniellos, hotel La Pista ( 985911004); la doble, 35 e.
En Torrelaguna, a 25 kilómetros del hayedo de Montejo, La Posada del Camino Real ( 918430003); la doble 60,99 e.
Información:
Centro de Interpretación de la Naturaleza en Ochagavía ( 948890680) y www.aezkoa.net.
Muniellos: Oficina de Turismo de Cangas del Narcea ( 985811498) y www.fundosoas. com.
Montejo: Centro de Visitantes ( 918697058); www.sierranorte.com

AGUA. El bosque se Muniellos se caracteriza por sus numerosos arroyos.






