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Pablo Amargo (Bilbao). Mil palabras o más
El premiado ilustrador explica su «búsqueda de una imagen que condense contenidos»
04.06.08 -

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Pablo Amargo (Bilbao). Mil palabras o más
¿En qué consiste la función de un ilustrador? El asturiano Pablo Amargo, Premio Nacional en 2004, inaugura en la Galería Garabat una exposición con una muestra de sus trabajos más importantes. GPS aprovecha para despejar dudas y tópicos al respecto:
¿Qué necesidad tiene un texto de ser ilustrado? «Es la primera pregunta que me hago», asegura. Si el dibujante considera que su aportación es requerida, reflexiona sobre la obra elegida y esa aportación se convierte en una imagen capaz de sintetizar su visión de la obra. De ahí el título de su última exposición, ‘Blanco de miradas’. «Alude a esa búsqueda de una imagen que condense contenidos».
¿Cuál es el peor error en este tipo de trabajos? «Subrayar lo que quiere decir el autor», explica Amargo, quien recalca que no tiene sentido decir lo mismo que ya cuenta el libro. «Debemos comunicar emociones».
¿El ilustrador es, ante todo, un artista? «No soy un artista, soy un autor –puntualiza–. Necesito de la palabra para dibujar, establecerme un reto y crear formas, siempre vinculadas con el texto».
¿No hay nada mejor que un texto de ficción para estimular la imaginación? «Los textos que me gustan no tienen una característica específica, pero sí que me atraen aquellos que parezcan lo más alejado de lo comúnmente entendido como ‘ilustrable’, lo que resulta, a priori, más abrupto». Amargo confiesa su predilección por la no ficción, caso del ensayo para adolescentes o las publicaciones de economía.
¿Un ilustrador puede proporcionar éxito a una obra mediocre? «Sí, hay libros mediocres, es decir, con narraciones de nivel medio, que han acabado siendo excepcionales gracias a un buen ilustrador», defiende. La clave radica en ese espacio vacío entre la palabra y la imagen: «Hay que jugar y encontrar la complicidad con el lector».
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