'El juego del matrimonio'
Título original: Married Life.
País y año: EE UU (2008).
Director: Ira Sachs.
Reparto:Chris Cooper, Rachel MacAdams, Pierce Brosnan, Patricia Clarkson.
Duración:90 minutos.
Para los que pensamos que la comedia americana actual haría bien en aprender del buen gusto que mostraba el género allá por los años 40, una película como ‘El juego del matrimonio’ despierta, a priori, grandes expectativas. Al fin y al cabo se trata de un filme ambientado en esa época que apuesta por el estudio de personajes y los diálogos irónicos con preferencia sobre la sal gruesa. La cinta de Ira Sachs ofrece una visión escéptica de las relaciones amorosas y de la vida matrimonial.
El filme se abre con unos atractivos títulos de crédito que remiten a ilustraciones de la época. El maduro Harry confiesa a su amigo Richard que ya no siente lo mismo por su mujer, Pat, y por esta razón le está siendo infiel con una chica mucho más joven. Pero en cuanto el seductor Richard la conoce, el flechazo es inmediato. La amistad no cuenta, su intención es conseguir a la amante de Harry por todos los medios. Mientras, éste, ajeno a los flirteos de Richard, trata de abandonar a su mujer sin tener que contarle la verdad. A partir de esta premisa se presenta un clásico esquema de enredo y suspense en el que el guión desgrana las sorpresas poco a poco para mantener el interés del espectador.
El siempre eficaz Chris Cooper lleva la mayoría del peso interpretativo como el dubitativo Harry. Está magníficamente secundado por Patricia Clarkson en el papel de su esposa ávida de sexo. Por su parte Pierce Brosnan , tras sus gorgoritos en ‘Mamma mia’!, vuelve a adoptar el papel de galán en el que se siente como pez en el agua, aunque esta vez su comportamiento no sea del todo ético. La jovencita que vuelve locos a los dos amigos es Rachel McAdams, la chica de ‘De boda en boda’. Es un filme de actores y la mayoría de ellos cumplen sobradamente (la excepción podría ser McAdams, que, aún así, no desentona).
También lo hacen en gran medida los diálogos, aunque el director se escuda demasiado en ellos, proponiendo una puesta en escena elegante, pero un tanto plana. La mezcla de géneros, sin embargo, no le funciona tan bien a Sachs como a los firmantes de ‘No es país para viejos’, entre otras cosas, porque , al igual que su protagonista, el filme parece no decidirse acerca de qué dirección tomar.