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El hermano mayor de Javier interpreta a un preso en este «grandísimo thriller»
05.11.09 -

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'Celda 211'. Carlos Bardem (actor): «No me gusta la etiqueta de ‘cine español’»
En una semana publicará su segunda novela, ‘Alacrán enamorado’, pero Carlos Bardem (Madrid, 1963) no abandona la interpretación y estrena ‘Celda 211’, un thriller carcelario en el que destaca Luis Tosar. El director Daniel Monzón ha conseguido equilibrar un impecable plantel que, junto al hermano mayor del oscarizado Javier, incluye a Marta Etura, Antonio Resines y Alberto Ammann. Promete ser la cinta española del año.
–En el filme, estalla un motín y el carcelero acaba siendo recluso.
–La historia funciona muy bien a muchos niveles. Una de las reflexiones que propone es quiénes son peores: los que están a cargo de la cárcel o los que están dentro. Es una interesante reflexión sobre el Estado, las instituciones y su papel un poco ambiguo en el sistema.
–¿Llegasteis a alguna conclusión?
–Que hay de todo en todos los lados.
–Quizá también que el poder es efímero. Al principio las relaciones están muy claras y de repente…
–Las relaciones de poder se subvierten y acaba todo del revés. Se ve el camino hacia el caos y por eso te tiene tan agarrado. Se ha conseguido un ritmo excelente. Es un grandísimo thriller.
–Hasta la crítica la alaba. Dicen que no parece una película española.
–A mí eso me sienta bien. No me gusta la etiqueta de ‘cine español’. El cine es bueno o malo; independientemente de dónde se haga. En España hay películas buenísimas con la misma frecuencia que en Estados Unidos, en Francia o en Japón. En ninguna filmografía se dan veinte grandes películas al año.
–A uno le queda la sensación de que los presos sólo intentan sobrevivir. ¿Al final, la vida en la cárcel no es tan diferente de la que tenemos fuera?
–Daniel siempre repite una frase de un ex presidiario con el que nos entrevistamos para preparar los personajes. «La cárcel es como la vida, pero en MP3». Todo está muy concentrado. Allí todo es muy intenso y en teoría rutinario, pero, como decía otro reo: «Ente rejas, la psicosis es el estado natural de las cosas».
–¿Qué aprendiste de tus encuentros con condenados?
–De las entrevistas y de los excarcelados que trabajaron como figurantes me quedó la sensación de que, en la celda, se intenta mantener una apariencia de normalidad, pero rascas ese barniz y encuentras una tensión y un estado de alerta permanentes. Es lo que usé para construir a Apache.
–¿Una doble moral?
–Entre rejas, todo tiene un precio. Todo cuesta mucho y las amenazas en una galería de máxima seguridad son muy serias. Son supervivientes y Apache no tiene problema en jugar a dos, tres o más barajas con tal de sobrevivir.
–Personajes así se encuentran en muchos lugares de trabajo...
–Claro, no es tan distinto de ese tipo que es un soplón de los jefes o se acerca al sol que mas calienta.
–¿Por qué los amotinados, en el cine, nos caen tan bien?
–Esta empatía viene a raíz de que les pones cara y nombre. Son seres humanos, han hecho cosas tremebundas, han sido juzgados y según la sociedad merecen estar ahí, pero son personas. Ante intereses superiores, estos hijos de su madre pueden ser menos malos que los hijos de su madre que mandan fuera. Por eso esta película es valiosa: funciona como entretenimiento, pero hace una reflexión sobre el valor del individuo frente al Estado.
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