
Sacha y los demás
> Ali G (2002): El descarado humorista británico inició su popularidad de la mano de Ali G, uno de sus grotescos personajes, protagonista de la descacharrante cinta de culto ‘Ali G anda suelto’. Antes de saltar al cine, el fenómeno ganó fama en la televisión. Un tipejo criado en un barrio inglés se cree un negro de un gueto norteamericano con el hip hop y las tías como enseña.
> Borat (2006): Otro álter ego desmadrado de Baron Cohen es Borat Sagdiyev, reportero kazajistaní de televisión protagonista de ‘Borat’, película deslenguada que amasó más de 250 millones de dólares en su recaudación. De discurso antisemita y misógino, el personaje viaja al país de las barras y estrellas para realizar un documental sobre las costumbres de los americanos.
> Sweeney Todd (2008): Cohen, cuyo nombre se baraja para encarnar al Torrente made in USA en el remake estadounidense, participó en ‘Sweeney Todd’, la última propuesta de Tim Burton. Cinta musical gore y siniestra, muy dada al histrionismo, en la cual el actor inglés interpretó a Pirelli, el barbero rival de Johnny Depp. Como cabe imaginar, acaba fatal.
Llega Bruno, el último personaje encarnado por el descarado Sacha Baron Cohen. Salta a la pantalla grande tras Ali G y Borat, otras creaciones desvergonzadas de este actor cómico aficionado a buscar las cosquillas al personal, convenientemente disfrazado, siempre con la cámara cerca retratando toda escena políticamente incorrecta con su excéntrica estampa como centro de atención. No es fácil definir ‘Bruno’, una cinta dirigida por Larry Charles, que ya estuvo en ‘Borat’ y estrenó hace poco el documental iconoclasta ‘Religulous’. El sin par actor ha presentado la película por medio mundo interpretando en todo momento el personaje, un reportero gay austriaco obsesionado con la moda y el culto al cuerpo.
En Madrid se atrevió a presentarse vestido de toro, con buena cornamenta, y otros atributos que obviamos nombrar, bien grandes y a la vista, en el exterior de la plaza de toros de Las Ventas. Días antes había hecho lo propio con el traje de miembro de la Guardia Real inglesa en Londres. «Desde ‘Terminator 2’, esta será la película más famosa en la que actúe un gay austriaco», comentó sarcástico a los medios. «Espero que Bruno deshaga el daño que ha hecho ‘Mi nombre es Harvey Milk’ a la comunidad gay». La provocación es lo suyo.
Sacha Baron Cohen, que apenas concede entrevistas con su identidad real, ya escandalizó con su anterior trabajo en la misma línea, ‘Borat’, donde incomodaba a sus interlocutores micrófono en mano, a la manera de un ‘Callejeros’ pasado de vueltas. La película estuvo nominada a los Globos de Oro y obtuvo varios galardones, entre ellos el premio como Mejor Actor de la Asociación de Críticos de Cine de Los Ángeles, del Círculo de Críticos de Cine de San Francisco y de la Asociación de Críticos de Cine de Toronto.
Bruno es una locaza que siembra el caos a su paso, como demostró en el programa televisivo ‘El hormiguero’ de Pablo Motos, al que apenas dejó respirar. El mundo de la moda y el famoseo son víctimas de su humor vitriólico y de su verborrea implacable, con un sospechoso acento alemán. Entre otras hazañas, intenta adoptar a un niño negro, sin conseguirlo, imitando a Madonna, y confunde a Hamás, la organización islamista, con el hummus, el alimento.
Desfachatez y sexo
La campaña de marketing en los medios está siendo desorbitada. El grosero reportero ha aparecido luciendo palmito en revistas como GQ, donde enseña las posaderas en un reportaje fotográfico sin desperdicio. Ha protagonizado portadas de publicaciones de toda índole vestido con un rosario de modelitos dejando en pañales a Agatha Ruiz de la Prada, a quien el propio Bruno boicoteó en un desfile. Irrumpió disfrazado en la pasarela en un evento en Milán donde se presentaban las últimas creaciones de la conocida diseñadora española.
La desfachatez de Sacha Baron Cohen genera dividendos, pero también le trae algún que otro quebradero de cabeza. Bruno fue a la cárcel tras montar el numerito antepuesto en el desfile de Ruiz de la Prada, y el filme se ha visto con serios problemas en la clasificación por edades en algunos países.
Finalmente no se ha eliminado ninguna escena, haciendo caso omiso a las recomendaciones. Hay una larga escena de sexo entre el amanerado protagonista y su novio pigmeo que a más de uno dejará boquiabierto.