El nuevo
Los fans de Brad Pitt se estremecerán sin duda al ver a la estrella encarnar al que es, sin duda, el más patético de los protagonistas de la peli de los Coen: su posturitas en el gimnasio, las prendas de lycra, las humillaciones que le causa el terrible Malkovich, esas mechas rubias... La mitad de ‘Brangelina’, sin embargo, ya ha demostrado con anterioridad de lo que es capaz y que tampoco hay tanta diferencia entre el cínico y el botarate.
'Quemar después de leer'
Título original: 'Burn after reading'.
País y año: EE UU (2008).
Director: Joel Coen y Ethan Coen.
Reparto:George Clooney, Frances McDormand, John Malkovich, Tilda Swinton, Brad Pitt.
Duración: 96 minutos.
No lo tienen fácil los hermanos Coen, de filmografía tan interesante como irregular -de maravillas como ‘El gran Lebowski’ a espantajos como ‘Ladykillers’-, para mantener el listón dejado por su anterior largometraje, ‘No es país para viejos’. Con ‘Quemar después de leer’ se han paseado por los festivales más pomposos del planeta, aprovechando su estatus de autor. En su último filme se han rodeado de figuras de renombre, cuyo tirón en taquilla está asegurado. «Se nos ocurrió escribir papeles para actores que conocíamos y que podían funcionar muy bien juntos, como George Clooney, Richard Jenkins, Frances McDormand y Brad Pitt», explican los cineastas. «A excepción de Brad, ya habíamos trabajado antes con ellos. Pensamos en una mezcla de personajes y en una historia en la que encajasen todos».
El thriller y la comedia se dan la mano en una historia protagonizada por un analista de la CIA que pierde su trabajo, dos empleados de un gimnasio de Washington y un disco de ordenador que puede contener material muy sensible. Los personajes del filme son, en palabras de los Coen, «auténticos pedazos de alcornoque, aunque no por eso se deja de quererles. Les pedimos a los actores que encontraran al alcornoque que llevan dentro».
Cornudo y fracasado
John Malkovich interpreta al analista Osborne Cox, despedido de la CIA. Cabizbajo, sin entender nada, regresa a su casa para escribir sus memorias mientras le da a la bebida. Su mujer, a quien pone rostro la enigmática británica Tilda Swinton, no se sorprende demasiado con la decadente actitud de su pareja. No le importa mucho, hace tiempo que mantiene una aventura con Harry Pfarrer (Clooney), un agente federal casado. Mientras, Linda Litzke, una empleada de un centro de fitness, encarnada por Frances McDormand, tiene dificultades para concentrarse en su jornada diaria en el gimnasio. Hacerse la cirugía plástica total le quita el sueño y decide contárselo a su compañero Chad (Pitt).
El disco con las memorias de Cox llega accidentalmente a manos de los dos empleados del gimnasio, quienes deciden sacar provecho de la casualidad. El enredo está servido, con una serie de insospechados e hilarantes encuentros fortuitos. «Es una historia acerca de personas de mediana edad», cuenta Joel Coen. «Todos están pasando por crisis personales, profesionales y sexuales que pueden poner en peligro la seguridad nacional. Por eso debía transcurrir en Washington. La trama gira alrededor de la CIA y el mundo de los gimnasios, y de lo que pasa cuando estos dos mundos se cruzan y colisionan. También hemos incluido las citas por Internet».
Espías, intriga, humor y momentos absurdos vertebran una propuesta donde todos sus personajes actúan de un modo patético, algo habitual en las películas de los Coen. George Clooney lo tiene claro: «A pesar de transcurrir en Washington, esta película es sobre gente increíblemente estúpida que hace cosas increíblemente estúpidas en cualquier tipo de situación, sea sexual o de otro tipo. Pero es más interesante porque no son políticos». Algunos ya se han atrevido a definir la cinta como un cruce entre ‘Muerte entre las flores’ y ‘El gran Lebowski’. Que no sería mala señal ante la calidad de ambos títulos.