Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Cine

Estás en: El Correo Digital > Ocio > Cine
CINE
'Todos estamos invitados'. Callar y otorgar
Óscar Jaenada se luce en la piel de un etarra amnésico en un filme que refleja el silencio de una parte de la sociedad ante la barbarie
23.11.07 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
No es una película de terror, pero ‘Todos estamos invitados’ da miedo. Miedo porque refleja el espantoso silencio que se siente en Euskadi ante los incontables casos de acoso terrorista. Silencio que retrata con una triste lucidez el temor, la comodidad, el egoísmo o la indolencia de una parte de la sociedad que mira para otro lado cada vez que las cosas se ponen difíciles. Difíciles para las víctimas reconocidas y también para esos ciudadanos anónimos que, como recuerda Manuel Gutiérrez Aragón, viven bajo amenaza, con el conocimiento de que cualquier día pueden convertirse en víctimas en la estadística oficial.
No es tanto una película sobre ETA como una angustiante fotografía de la situación social en Euskadi. De una convivencia tejida a base de callar (ciertos temas) y otorgar. De ese espantoso silencio contagiado como una enfermedad durante décadas. En el filme lo sufre José Coronado, que interpreta a uno de esos profesores universitarios señalados por los pistoleros. Vive en San Sebastián, donde comparte su dolor con una psicóloga italiana (Vanesa Incontrada), que se encarga de la rehabilitación de un etarra aquejado de amnesia (Óscar Jaenada).
Gutiérrez Aragón y Ángeles González Sinde, coautora del guión, se sirven de ese supuesto olvido del terrorista -una circunstancia inspirada en un caso real- y de la mirada extranjera de su terapeuta para repasar desde cero la situación que padecen personas como el profesor. Con unas escenas poderosas, como las rodadas en una sociedad gastronómica y en la tamborrada donostiarra, se agradece que el filme rompa con los tópicos habituales esgrimidos en cintas como ‘El lobo’ o ‘Yoyes’, por citar algunos de los últimos. No existe el habitual abuso de exaltación folclórica, a modo de txalapartas, trikitixas y demás, y por una vez los borrokas parecen borrokas de verdad.
Frente a lo que podría parecer, Jaenada, un actor catalán afincado en Madrid, borda su papel de joven etarra, al que sus compañeros recuerdan que es un valiente gudari. Su relación con la actriz donostiarra Bárbara Goenaga le ha servido para no dar el cante cuando habla en euskera y, dotado de recursos, el protagonista de ‘Camarón’ llena un papel clave en una película que supera los temidos maniqueísmos.
«Películas como ésta sirven mucho», nos explicaba el propio Jaenada por teléfono. «Cuantas más se hagan sobre ETA y todo lo que sucede en el País Vasco menos costará que se resuelvan las cosas. No sé cómo será recibida en el entorno de ETA ni si la verán, pero creo que también les hará reflexionar. Yo tengo claro que mi personaje no les va a gustar, pero también sé que no le va a gustar a otra gente muy distinta. Es el típico papel que no deja contento a nadie, pero a mí no me importa».
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Eventos   Bares   Restaurantes  

Comparte esta noticia

¿Qué es esto?

HOY:7.6 / 12.3lluvia
Jue. 04:11.7 / 13.3lluvia
LOC
Vocento
SarenetRSS