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'Los cronocrímenes'. «Sólo me llaman de Los Ángeles»
Unidos por la amistad y los negocios, los dos cineastas hablan de ‘Los Cronocrímenes’ y defienden que «no hay crisis de ideas, es el terror al fracaso lo hace más difícil llevarlas adelante»
23.11.07 -

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Ha hecho una película sobre un viaje en el tiempo de apenas una hora, lo que dura esta charla. Quizá, deberíamos haber quedado a las ‘7.35 de la mañana’ en una cafetería, como el corto que le acercó a los Oscar. Nacho Vigalondo por fin pasea por los cines su ópera prima, ‘Los Cronocrímenes’, tras ganar varios premios en festivales internacionales. Él mismo protagoniza el invento junto a Bárbara Goenaga y Karra Elejalde y en Hollywood ya preparan el ‘remake’.
Nacho es un amigo con el que compartes gustos, un socio y compañero de fatigas -ahí estamos dándolo todo con Arsénico P.C.- y, sobre todo, con un creador inquieto de innegable potencial al que es difícil no admirar. Charlar con él es un placer.
-Por fin estrenas, no ha sido fácil...
-Ha sido una aventura que todavía me cuesta creer. ¡Espero forrarme con mi apasionante biografía cuando sea un sesentón!
-¿Por qué es tan difícil sacar adelante un proyecto diferente por estos lares? Se habla mucho de crisis, pero no faltan ideas, lo complicado es llevarlas adelante.
-Las crisis de ideas no existen. Es como decir que hay crisis de belleza. Lo que falla es el sistema de intermediarios entre las ideas y el público. Estamos atravesando una época en el que el terror al fracaso hace más difícil llevar adelante propuestas inusuales, aunque las de toda la vida también se estrellen.
-El éxito de ‘Rec’ y ‘El orfanato’ han dejado claro que cultivando el cine de género puede haber un destello de luz que ilumine el camino.
-Han sido unos precedentes maravillosos, de los que nos beneficiaremos. Nos demuestran que la diversidad es posible y en una cinematografía es tan fundamental como la calidad.
-Dificultades a parte, te ves, de repente, reuniéndote con gente importante de Hollywood. Muy contradictorio...
-Y esquizofrénico. En un mismo día eres un joven prometedor o un maldito, dependiendo de quién te llame por teléfono. Cuesta no perder la cabeza.
-¿Qué esperas de la acogida de la película?
-Que me sorprenda, para bien o para mal. No sé lo que saldrá. Mi carrera ha sido un cúmulo de imprevistos desde el comienzo. Me repantigaré en la butaca ¡y a disfrutar del espectáculo!, venga lo que venga.
-¿Te ves rodando tu próximo largometraje lejos de aquí?
-Es de Los Ángeles de donde me están llegando guiones, así que... Me apetezca o no, tengo que hacerme a la idea. En cualquier caso, no soy el único: los hermanos Pastor, Luiso Berdejo, Gonzalo López-Gallego... Todos se largan. Haremos una colonia en algún barrio, al estilo de sicilianos e irlandeses. Por fin el cine español es una mafia explícita...
-El juego de los Cronocrímenes funciona de maravilla en Internet. Darle al coco para buscar nuevas formas de promoción es vital, pero se prodiga poco...
-No nos queda otra. Internet no es una elección propia, es el único medio que tenemos a nuestro alcance. De nosotros depende que sea una anécdota o una alternativa a la todopoderosa televisión.
-Trabajamos juntos en el corto ‘Snuff 2000’. Tú, delante de la cámara, otra de tus faceta. ¿Con cuál te quedas? Mira que, el que mucho abarca...
-Tengo un recuerdo maravilloso del rodaje y mira que fue sufrido. La vida, poco a poco, me arrastra a la soledad de la escritura. Me encantaría poder actuar con la continuidad de entonces.
-Borja Cobeaga está rodando su primer largo en Bilbao. Otro nominado al Oscar que da el salto con planteamientos muy diferentes.
-También le ha costado lo suyo. Es una comedia muy divertida y amarga al mismo tiempo. Fiel a su estilo, pero adaptando sus historias pochas de ancianos a temáticas próximas al cine de Apatow. Estoy loco por ver qué sale.
-Estudiasteis juntos para acabar Madrid, como casi todos, y nos ha dado la venada de montar una productora con la pretensión de apostar por cosas diferentes, de combatir al enemigo con sus mismas armas. A mí me da vértigo ser un ejemplo, todavía estamos en pañales.
-Evito el vértigo no pensando en ello. Sigamos huyendo hacia adelante, y si provocamos una catástrofe generacional... nos hacemos los suecos y listo.
-Sueles decir que te inspira el cómic y la literatura a la hora de escribir, que no te alimentas especialmente de películas a diferencia de otros creadores de tu generación.
-Nutrirse exclusivamente de cine es lo peor que puedes hacer. Corres el peligro de no poder aportar algo realmente nuevo al panorama. Y algo hay que añadir, ¿no? Por eso también hay que tener amigos que no sean cineastas. Los abogados están bien.
-Se cierran cines, pero la gente demanda historias. ¿Qué está cambiando?
-La paciencia del público. La magia de la pantalla en la oscuridad se está sustituyendo por la emoción del número de suscripciones en tu canal de Youtube. Los autores debemos tener el talento para adaptarnos o seremos viejas glorias antes cumplir los 40.
-¿Cómo ves el futuro?
-Es una época muy excitante para ser cineasta. Los más sesudos analistas son incapaces de predecir qué va a venir y los ejecutivos más poderosos están confundidos ante esta incertidumbre. ¿No es maravilloso?
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