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Cuerda dirige a Maribel Verdú y Javier Cámara en una cruda historia sobre represión y amores imposibles basada en el último guión de Rafael Azcona
29.08.08 -

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Un girasol ciego es aquel que no se vuelve para ver la luz del sol. Una persona que ha perdido el sentido de la vida. En base a esta metáfora se desarrolla la historia de la nueva película de José Luis Cuerda, basada en el libro homónimo de Alberto Méndez y reescrita para el cine por el malogrado Rafael Azcona.
Paradójicamente, el autor de la novela ganó el Premio Nacional de Narrativa a título póstumo y el célebre guionista falleció antes de que se estrenara su adaptación cinematográfica, el último trabajo de una larga trayectoria y su tercera colaboración con el realizador de ‘Amanece que no es poco’. El relato transcurre en la posguerra, en torno a 1940. Elena (Maribel Verdú) está casada con Ricardo (Javier Cámara), que lleva años encerrado por ser objeto de una despiadada persecución ideológica.
Por otro lado tenemos a Salvador (Raúl Arévalo), un diácono atormentado por diversos conflictos morales y de naturaleza sexual. El religioso imparte clases en el colegio en el que estudian los hijos de la pareja, Elenita y Lorenzo. A sus preocupaciones, derivadas de su lucha en el frente, se une su creciente obsesión por la madre de los niños, a la que Salvador toma por viuda ante la ausencia de su marido, y empieza a acosarla. El religioso tiene como contrapunto a un rector interpretado por José Ángel Ejido, personajes ambos basados en el pasado de Cuerda como seminarista.
‘Los girasoles ciegos’ es, en palabras del realizador manchego, «una película sobre amores imposibles. Ninguno de los personajes puede dejar que sus sentimientos se manifiesten en libertad ni cumplan sus expectativas. No tienen nada que hacer y cuando lo intentan sufren por ello. Son amores que tropiezan contra una pared». La acción de la novela se ha trasladado de Madrid a Orense, porque el ambiente de los años cuarenta resulta más difícil de recuperar en la capital.
El filme reivindica el derecho a la cobardía del personaje de Ricardo, al tiempo que muestra un complicado triángulo amoroso en el que la interpretación de los protagonistas resulta esencial. En concreto, los personajes de Maribel Verdú y Raúl Arévalo, que el director estima los más complejos de esta cinta, una de los favoritas para representar a España en los Oscar.
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