Sobre faunos y hobbits
Guillermo del Toro (Guadalajara, México, 1964) pertenece a una generación de directores que defienden a capa y espada su amor al género fantástico. Con ‘Hellboy’, el cineasta mexicano fundió sus dos pasiones: el cine y el cómic. Tras inaugurar su imparable carrera con la reivindicable ‘Cronos’, pasearse por Hollywood con cierta dificultad de la mano de ‘Mimic’ y retomar energías con ‘El espinazo del diablo’, el éxito de ‘Blade 2’ le permitió adentrarse con todas las consecuencias en el universo de Mignola. Atraído por la oscuridad y los ambientes góticos, el inefable director azteca cumplió un sueño al insuflar vida sobre fotogramas al investigador paranormal más grande del mundo. ‘Hellboy’ es, según sus palabras, «una película de monstruos», una de sus mayores filias. ‘El laberinto del fauno’ le colocó en los Oscars y le facilitó varios premios Goya. Su próximo proyecto apunta muy alto, la adaptación de ‘El hobbit’, con la rica imaginería de Tolkien como punto de partida. Saltarán chispas.
Un trazo personal
Mike Mignola (California, 1960), ilustrador excelente, de personal trazo y cuidada atmósfera, retrata en sus historietas un universo rico en referencias literarias, mitológicas y cinematográficas. Su personaje estrella es Hellboy, cuyas primeras aventuras se publicaron en 1994. Un año antes el reputado artista se unió a otros grandes nombres del cómic, entre ellos John Byrne, Frank Miller y Geof Darrow, para fundar Legend, sello bajo la cual creó a este entrañable paladín del bien con aspecto de bestia del Apocalipsis y que en España publica Norma.
'Hellboy II. El ejército dorado'
Título original: Hellboy II: The Golden Army
País y año: EE UU (2008)
Director: Guillermo del Toro.
Reparto: Ron Perlman, Selma Blair, Doug Jones, Luke Goss.
Duración: 110 minutos
Vuelve el demonio rojo de cuernos mellados, más bueno que el pan, bruto y cascarrabias, azote de espíritus malignos y pérfidos monstruos del más allá. La alianza entre el cómic y el cine sigue dando sus frutos en la pantalla grande en pos del espectáculo. Hellboy, la criatura de papel nacida de la mente de Mike Mignola, cobra vida de nuevo en imagen real en ‘Hellboy II: El ejército dorado’, repitiendo director, el mexicano Guillermo del Toro, absoluto fan de las viñetas, algo así como las tribulaciones sorprendentes de una suerte de detective de los paranormal estrafalario que sale a la calle a cazar seres malignos, acompañado por un grupo de defensores del bien igualmente excéntricos.
Armado con sus pistolas y su brazo de piedra, el gigante Hellboy se topa esta vez con un ejército siniestro, una fuerza del mal implacable cuyo objetivo es, evidentemente, aniquilar a todo ser vivo. La antigua tregua entre los seres humanos y los primeros hijos de la Tierra se rompe. Las puertas del infierno se abren para tragarse a todo aquel que pisa suelo sin permiso de los señores del averno.
La culpa es de un maquiavélico príncipe del mundo subterráneo, Nuada, encarnado por Luke Goss, antaño conocido como miembro del dúo musical Bross. Cansado de inclinarse ante los hombres, decide despertar a un batallón de seres diabólicos que le ayudarán a recuperar lo que fue suyo. Sólo Hellboy, de nuevo Ron Perlman, y sus compañeros de fatigas pueden salvar el planeta de la oscuridad.
Llega el fontanero
Selma Blair y Doug Jones vuelven a cubrir las espaldas a Perlman en el reparto, interpretando a sus aliados de poderes excepcionales. La caracterización del férreo actor como Hellboy, un demonio que cambió el mal por el bien para salvar el mundo de amenazas sobrenaturales, se antoja soberbia, similar a la obra de Mignola, encantado con el salto de su personaje a la gran pantalla (colaboró con Del Toro a la hora de idear el argumento). La primera entrega de la saga funcionó, lograba mezclar entretenimiento y espectáculo con algarabía, ofreciendo cierta dosis de humor negro en una atmósfera de inquietud de agradecer, con una ambientación gótica puesta al día como escenario.
Como ‘fan fatal’ del material de partida, Del Toro no ha querido cambiar el personaje. Su principal obsesión a la hora de trasladar el tebeo a imágenes ha sido mantener impoluto su espíritu. «Soy el típico trabajador, un fontanero o un electricista, que aparece con su caja de herramientas y pregunta: ‘¿Dónde está la avería?’, y acto seguido la arregla», explica. La secuela se anuncia como una historia más densa que su predecesora, con más acción y mayor pirotecnia de efectos especiales.
«Es una historia nueva, un cuento de hadas oscuro y conmovedor. Por muy melodramática que sea la trama, cobra otro sentido cuando los protagonistas son monstruos. Me gusta que en estas historias situadas en un universo irreconocible aparezcan emociones humanas muy reconocibles». Monstruos buenos y monstruos malos en un colorista show de ‘pressing catch’ cinematográfico.