Pareja abierta Sozial Antzokia (Basauri)
Cuándo: Sábado, 5 de abril de 2008 (20.30 horas).
Dirección: Esteve Ferrer.
Reparto: Sergio Pazos y Elena González.
Ella y él sobre las tablas, convertidas en una especie de almacén lleno de cajas de mudanza, contando al espectador el porqué de su separación. ¿Quién tiene razón? ¿Quién resulta más patético y quién más digno de compasión? Elena González y Sergio Pazos intentan llevar al público a su terreno en esta pieza de Dario Fo que lleva desde 1983 representándose en teatros de medio mundo. ‘Pareja abierta’ habla de los límites entre dos –o tres, o los que sean- y de las corrientes que produce demasiado ‘progresismo’. El actor gallego, encantado con este bis a bis que lleva ya un año girando, lo explica.
-Una pareja normal con los cuernos y los intentos de suicidio justos, dice la publicidad.
-Vale, es un poco exagerado. Pero sí que es la típica pareja en la que el marido decide y la mujer sufre sus decisiones. Como respuesta a sus infidelidades, ella se toma pastillas, se pega un tiro, se tira por la ventana... Pío, o sea, yo, que tengo mucha labia, soy un impresentable y un jetas, la convenzo de que lo mejor es una pareja abierta en la que cada uno pueda estar con quien quiera.
-«Para que una pareja abierta funcione tiene que abrirse sólo por la parte del marido, porque si se abre también por la parte de la mujer hay corriente», dice ella.
-En cuanto la mujer empieza a arreglarse, a cambiar de ropa y de peinado, a ligar, en teoría, con viejos y jóvenes, a él le cambia el mundo. No le gusta nada que alguien recoja a la mujer que él puede despreciar, humillar, coger y dejar. Ahí Dario Fo es muy crítico y muy irónico con la reacción del marido.
-¿Qué ha querido contarnos el autor?
-Ha hecho una crítica demoledora de la hipocresía de la izquierda burguesa, acomodada. Y date cuenta de que escribe la obra en el 83, en un país como Italia tan católico y tradicional... Ahora estamos viendo eso aquí, la gente manifestándose por la familia tradicional. Fo critica ese rollo que habla de igualdad pero sin ser iguales.
-Hace 25 años que escribió la obra.
-Pero con unos retoques es un texto superactual. Las parejas, por mucho que cambien, de tío y tía, de tío y tío, de tía y tía, de tres o de cuatro, tienen los mismos problemas de siempre. Seguirá siendo así en el siglo XXX. Seguiremos discutiendo. Sería sosísimo ser la pareja perfecta, ¿no?
-¿Algo que ver con tu personaje?
-Mmm, a veces te das cuenta de que tienes un puntito. Hay un machista dentro de cada uno de nosotros, por una cuestión cultural que afortunadamente se va superando. Ser machista es una manera de acomodarse, para hombres y para mujeres. Yo recuerdo cuando de chaval iba a las discotecas con los amigos, siempre había un machito que nos enseñaba cómo tratar a las tías. Ese toque violento...
-¿Tú eras de lo que seguía al líder?
-Yo era el pequeñito espabilado, que con el piquito hacía mis progresos con las chavalas.